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SIGNOS CLINICOS La diarrea es el síntoma mas característico pero su intensidad es variable. La primera evidencia de la enfermedad es una diarrea amarillenta-grisácea, algo de anorexia y una temperatura rectal elevada, sin embargo estos síntomas no tienen porque ser uniformes en los animales. A los pocos días empiezan a verse en las heces grandes cantidades de mucus y restos de sangre, al progresar se vuelve mucho mas acuosa y aumenta la cantidad de mucus y exudados mucofibrinosos. El animal presenta los cuartos traseros totalmente manchados y tiene la espalda encorvada como consecuencia del dolor abdominal. Conforme la diarrea progresa, los animales se deshidratan se debilitan y aparecen emaciados. Al pasear por las instalaciones de una granja afectada, se observan heces que varían de amarillas a grises, algunas heces mucosas manchadas de sangre y heces de consistencia variable y de color marrón o rojo oscuro. El curso de la enfermedad puede ser agudo, subagudo o crónico. En la primera forma los animales pueden llegar a morir en horas sin presentar casi síntomas, en la forma crónica la diarrea puede ser intermitente mientras persiste un estado general de debilidad. En última instancia, la muerte del animal se produce por deshidratación, hiperkalemia y acidosis. Los lechones lactantes se infectan raramente y presentan una forma atípica de disentería con cuadro de enteritis catarral pero sin hemorragias. LESIONES Lo primero que se observa en el animal, es la emaciación y el pelo de aspecto reseco y manchado de heces en la parte posterior. Las lesiones macroscópicas se sitúan en le intestino grueso. En las formas agudas se observa hiperhemia y edema en la pared intestinal y en el mesenterio, con inflamación de los ganglios. En los casos mas crónicos la inflamación de la mucosa produce una pérdida de la rugosidad característica y la mucosa puede estar cubierta por un capa de fibrina con restos de sangre. A medida que la enfermedad se cronifica, disminuye el edema de la pared intestinal y aparece una espesa lámina de fibrina. La distribución de las lesiones por el intestino grueso es muy variable pero tiende generalizarse e los casos más crónicos. El estómago puede estar lleno de alimentos, lo que indica generalmente una ralentización del proceso digestivo.
Colon espiral de un porcino de cebo ibérico en el que se observa un importante tiflitis hemorrágica. Mediante cultivo bacteriológico se aisló Salmonella spp. y Brachyspira hyodysenteriae. Las únicas lesiones microscópicas significativas se encuentran en el ciego, colon y recto. En los casos agudos las lesiones incluyen un engrosamiento de la mucosa y submucosa por la congestión vascular y extravasación de fluidos y leucocitos. Posteriormente aparecen acúmulos de fibrina y moco en las criptas y en la superficie de la mucosa. También pueden observarse largas espiroquetas con apariencia de B. hyodysenteriae en la luz y las criptas aunque es más propio de los procesos agudos. En procesos crónicos hay menos hiperhemia y edema y más fibrina con zonas importantes de necrosis. |
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