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EXOPOLISACARIDOS BACTERIANOS
EN LA MAMITIS

PAPEL DE LOS EXOPOLISACARIDOS BACTERIANOS EN LAS MAMITIS



En esta circular queremos introducir algunos conceptos sobre el mecanismo de virulencia de las bacterias, para ir conociendo algo más sobre la forma en que se producen las mamitis. Los resultados aquí presentados han sido publicados parcialmente en la revista Infection and Immunity (Baselga y cols.; 1993; Vol. 61, Núm. 11: 4857-4862).

 



Algunas bacterias, entre ellas Staphylococcus aureus (ver figura) tienen la capacidad de producir una capa de exopolisacáridos envolviendo a la superficie bacteriana. En estas bacterias, es esta capa la que interactúa con el medio externo y la que el hospedador, que sufre la infección, debe reconocer como algo extraño al cuerpo para eliminarlo. La representación gráfica podría ser la de un algodón formado por azúcares que envolviera a la bacteria (ver figura).

Son varias las hipótesis que se manejan para explicar la posible ventaja que obtiene la bacteria al producir estos exopolisacáridos. La más aceptada de todas ellas es que el hospedador no reconoce con facilidad estos exopolisacáridos como algo extraño frente a lo que debe producir una respuesta inmune (anticuerpos), por lo que la bacteria no es atacada, o al menos no lo es eficientemente. A diferencia de las proteínas, los exopolisacáridos bacterianos son moléculas muy sencillas, normalmente dos azúcares unidos y ramificados, que no tienen capacidad de inducir la respuesta de anticuerpos. Además, las células de los mamíferos están recubiertas de polisacáridos antigénicamente similares (glicocalix).

En la mamitis, Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis son, probablemente, los patógenos más frecuentes y seguramente los más importantes. Para identificar su presencia en el laboratorio se realiza la siembra de una alícuota de la leche en un medio sólido, normalmente agar sangre. Cada bacteria depositada sobre este medio da lugar a una colonia macroscópica, la cual luego utilizamos para identificar la especie bacteriana a través de diferentes pruebas. En nuestro equipo nos hemos preguntado si los estafilococos aislados de casos de mamitis también producen la capa de exopolisacáridos citada anteriormente. Para determinarlo utilizamos un medio de crecimiento especial (Agar Rojo Congo), el cual induce una morfología colonial característica en las cepas según produzcan o no exopolisacáridos, lo cual se comprueba mediante microscopía electrónica.


La figura quiere representar los dos tipos de colonias observados en estos casos. La morfología rallada representa a una cepa productora de exopolisacáridos mientras que la punteada representa una cepa no productora de exopolisacáridos. Con esta técnica hemos encontrado que en la absoluta mayoría de las explotaciones aislamos cepas con una morfología «rugosa», esto es, productoras de exopolisacáridos. Además estas cepas productoras de exopolisacáridos se aíslan no solamente en mamitis producidas por S. aureus o S. epidermidis, sino también en otras especies de estafilococos e incluso en estreptococos.

Sin embargo, estos resultados solamente indican que en la enfermedad in vivo sí existen cepas productoras de estos exopolisacáridos. Con el fin de determinar, parcialmente, el papel que la producción de exopolisacárido puede tener en la enfermedad, se realizaron infecciones experimentales en ovejas con las variantes productora y no productora de exopolisacáridos obtenidas a partir de una misma cepa de S. aureus. En este modelo se quería estudiar la capacidad de ambas variantes para establecer una infección bacteriana mamaria (colonización) para lo cual se utilizaron bacterias que solamente difieren en su capacidad de producir estos exopolisacáridos. Entre las condiciones de la infección hay que destacar que la infección se hizo con un muy pequeño número de bacterias (100) y que los corderos se separaron de las madres durante dos horas tras la inoculación de las bacterias.

Efecto de la producción de exopolisacáridos en la infección de mamas inoculadas con S. aureus.

Variante Ovejas Mamas
inoculada infectadas infectadas

Productora de
exopolisacáridos 4/9 6/18

No productora de
exopolisacáridos 0/9 0/18


Como puede observarse en la tabla, en los animales inoculados con la cepa productora de exopolisacáridos se infectaron cuatro (6 mamas) de las 9 ovejas utilizadas, mientras que no se infectó ninguna de las ovejas inoculadas con la variante no productora de exopolisacáridos. Las diferencias entre los lotes fueron altamente significativas, tanto en el número de ovejas como en el de mamas infectadas (P<0,001).

Por supuesto se puede discutir mucho sobre las condiciones del experimento. Sin embargo, estos resultados parecen indicar que la cepa productora de exopolisacáridos tiene una mayor capacidad de provocar una infección (colonizar la mama) que su variante no productora, lo que implica que la producción de exopolisacáridos es un importante factor de virulencia en las mamitis de rumiantes.

Para saber cual podía ser la causa de esta mayor capacidad de colonización se diseño un experimento en laboratorio con el objetivo de estudiar la capacidad de las bacterias para adherirse a los epitelios mamarios.



La hipótesis es la siguiente: Una vez que las bacterias han penetrado dentro de la glándula mamaria, estas deben adherirse a los epitelios o a la membrana basal para evitar que sean arrastradas junto con la leche en el ordeño o en la succión del amamantamiento, de este modo una bacteria que se adhiera eficazmente a los epitelios tiene una mayor probabilidad de no ser eliminada y de provocar una infección. Este mecanismo sería similar al descrito para Escherichia coli con sus factores de adhesion K88, K99, etc, los cuales le permiten adherirse a los epitelios intestinales para provocar la diarrea. De hecho, las vacunas frente a la diarrea colibacilar incluyen a estos factores de adherencia. Para comprobar este aspecto comparamos la capacidad de las variantes productoras y no productoras de exopolisacáridos de adherirse a las células epiteliales in vitro.

En la siguiente figura se observa que las variantes productoras de exopolisacáridos se adherian en mayor cantidad a los epitelios que sus variantes no productoras en todas las cepas estudiadas, lo que podría explicar la mayor capacidad de colonizar la mama por parte las bacterias que producen el exopolisacárido.



En un segundo experimento tratamos de determinar si una vez que las bacterias se habían adherido a los epitelios la producción de exopolisacáridos les permitía formar microcolonias bacterianas. Para estudiarlo utilizamos bolas recubiertas de colágeno, de una forma similar a como lo está la membrana basal (bajo el epitelio). Cuando las bacterias crecen en presencia de estas bolas observamos que las variantes productoras de exopolisacáridos crecían agregadas a las bolas, mientras que las no productoras lo hacían en el medio (ver figura), sin formar microcolonias.





Estos resultados pueden implicar que in vivo, las bacterias productoras de exopolisacáridos tras adherirse a los epitelios forman microcolonias que protegen a la bacteria de la fagocitosis (ver figura), de este modo la infección puede cronificar. De hecho, cuando inoculábamos las variantes intraperitonealmente en ratones de 6 semanas, las variantes productoras indujeron una mucho mayor mortalidad que las variantes no productoras de exopolisacáridos, como consecuencia de su mayor resistencia a la fagocitosis. Además dentro de estas microcolonias las bacterias son resistentes a los antibióticos (resultados preliminares), lo que podría explicar el fracaso de los tratamientos antibióticos en muchos procesos crónicos.

En nuestra hipótesis de trabajo, los procesos crónicos se caracterizan por la formación de microcolonias donde las bacterias están protegidas, mientras que en los procesos clínicos las bacterias abandonarían estas microcolonias para colonizar el medio tras su rápida multiplicación. De hecho, las contínuas recidivas características de los procesos crónicos podrían explicarse asumiendo que las bacterias pueden colonizar toda la mama a partir de las microcolonias cada vez que el sistema inmune del animal no sea capaz de controlar este crecimiento. En este momento, las bacterias colonizan toda la mama extendiendonse a través del medio líquido que supone la leche producida, por esta razón en los procesos clínicos es importante el ordeño repetido, ya que eliminamos a las bacterias que están multiplicandose activamente en leche mientras simúltaneamente producen toxinas que provocaran las lesiones y sintomatología. Además, estos animales crónicos incurables (en muchos casos), deben ser eliminados para que en sus contínuas recidivas no infecten a otros animales.





Los resultados de estas experiencias, entre otras, parecen indicar que la producción de exopolisacáridos da una cierta ventaja a la bacteria. Ya hemos dicho más arriba que es este exopolisacárido lo que la bacteria expone en su superficie. También hemos comentado que estos exopolisacáridos no inducen la formación de anticuerpos.

Por estas razón nuestro equipo ha utilizado la tecnología de los liposomas para conseguir inducir en los animales una respuesta que sea efectiva frente a estos exopolisacáridos. Cual es el mecanismo por el que los liposomas inmunopotencian el exopolisacárido y como se fabrica una autovacuna con liposomas será comentario de otra circular.

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