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Bioseguridad en la Cunicultura industrial

F. Javier Glez. Glez. Veterinario STC NANTA, S.A.

E-mail: j.gonzalez@nutreco.com

 

Introducción.-

Cuando allá, en el remoto septiembre del 2000, organizamos una Jornada técnica de cunicultura para hablar del entonces "novedoso" tema de la bioseguridad, era (diremos) "curioso" ver como iba aumentando la cara de perplejidad de los más de 80 cunicultores de Castilla y León presentes en la sala, a medida que un servidor (por entonces, ponente) iba también desgranando parte de lo que más adelante se irá exponiendo. Disculpas anticipadas por personalizar en mí esta introducción, pero después de trabajar doce años como veterinario "de conejos", creo poder reconocer la incredulidad ("esto no se puede hacer") que se adivinaba en el auditorio y que, después de casi dos años, se va transformando en una seria opción de trabajo para la mayor parte de los "sufridos" cunicultores. Esto es sin duda, una buena noticia. No más preámbulos, pasemos dentro....

Concepto de Bioseguridad.-

El concepto de bioseguridad tiene dos acepciones diferentes en el campo de la Producción animal:

  • La bioseguridad englobando todas las acciones necesarias para proporcionar al consumidor productos biológicamente seguros.
  • La bioseguridad entendida como una parte fundamental dentro del sistema de producción animal y que comprende todas aquellas medidas encaminadas a reducir el riesgo de entrada y las consecuencias de procesos infecciosos y parasitarios.

Actualmente hay una (se puede decir) nueva acepción del concepto de bioseguridad; siguiendo un informe del Comité de Agricultura de la FAO (Roma 26-30 de marzo de 2001), en éste se define la bioseguridad como "la gestión de todos los riesgos biológicos y ambientales asociados a los alimentos y a la agricultura, incluidos la silvicultura y la pesca" abarcando también la inocuidad de los alimentos, así como la vida y sanidad de plantas y animales. Los riesgos comprenden todo lo que va desde los organismos genéticamente modificados, las especies y las plagas exóticas de las plantas y los animales, hasta el desgaste de la biodiversidad, la difusión de enfermedades transfronterizas del ganado, las armas tóxicas y, específicamente, el "mal de las vacas locas". Casi nada.

Sin embargo, esta breve revisión se quiere centrar en el segundo de los aspectos mencionados, es decir, en todas y cada una de las medidas útiles para prevenir la aparición y difusión de procesos infecciosos en nuestras granjas. Estas "medidas" no incluyen el uso de antibióticos y son, por ello, un interesante objeto de trabajo para toda la producción animal actual.

La bioseguridad no es un concepto novedoso; bien al contrario constituye la forma de profilaxis más antigua y "barata" y se pone de plena actualidad debido a que es el método más "limpio" desde el punto de vista del consumidor final de los productos ganaderos, sobre todo si lo comparamos con medidas terapéuticas que impliquen la utilización de productos medicamentosos. Cada día el empleo de medicamentos está más limitado dentro de la UE y esto implica el tener que recurrir a prácticas basadas en la bioseguridad para poder garantizar unas condiciones sanitarias óptimas que ayuden al ganadero a producir de forma competitiva. Esto por no hablar de la "mala prensa" obvia de todo lo que tenga que ver con el uso de antibióticos.

Queremos centrar nuestros comentarios en un sector ganadero en auge y ciertamente muy industrializado como el de la Cunicultura, aunque con un grado de mentalización en estas medidas de bioseguridad (a nuestro modo de ver), aún insuficiente si lo comparamos con otros sectores de la ganadería industrial, sobre todo el de la avicultura tanto de puesta como de carne, o como el porcino blanco.

En cualquier caso, el fin último de este pequeño trabajo es convencer al mayor número posible de cunicultores de que el futuro (cada vez más cercano), nos exigirá tomar en serio estos aspectos de la producción animal.

Transmisión de enfermedades.-

Para comenzar es imprescindible mencionar el concepto de transmisión de procesos patógenos. Esta transmisión puede ser horizontal, ya sea por medio de vectores mecánicos (aire, agujas, material de nidos, reposapatas, etc), o biológicos (moscas, mosquitos, roedores, perros, gatos, etc.); o vertical a través de placenta entre madre e hijo. Un mismo proceso puede transmitirse por distintas vías y es imprescindible conocer todas las posibilidades para establecer métodos de lucha eficaces.

En relación a este concepto de transmisión, insistimos en la importancia de conocer el papel que al respecto juegan los posibles vectores animados o inanimados, vehículos de un gran número de agentes etiológicos infecciosos. Un ejemplo ilustrativo de esto es el conocido papel que juegan insectos y roedores en la transmisión de procesos como la mixomatosis y, parece por ello evidente, encaminar los métodos de lucha al combate de estas plagas, minimizando así los riesgos de propagación de la enfermedad.

No se trata más que de reducir con las prácticas de manejo, construcción y diseño de instalaciones, etc, las posibilidades de contraer y propagar cualquier enfermedad dentro del conejar.

Peculiaridades de la producción cunícola.-

Dentro del sistema de la producción cunícola hay una serie de particularidades que es preciso considerar para comprender el porqué de utilizar determinadas prácticas de bioseguridad:

-Ciclos productivos cortos e intensos: fuerte desgaste de los reproductores. A mi buen maestro y mucho mejor amigo, el doctor Joan Rosell, le gusta poner el ejemplo de que 100 conejas tienen 700 partos en un año, mientras que 100 vacas tienen sólo 70.

-Presencia de todas las fases productivas (recría, reproducción, engorde, ...) en la misma unidad de explotación (muchas veces ¡en la misma nave!)

-Elevada densidad de animales (mucha gente en poco sitio). Además hay una indudable tendencia al aumento del tamaño de las explotaciones.

-Gran variedad de instalaciones: naves cerradas con ambiente controlado, con ventanas, semi-aires libres, etc.

-Aplicación relativamente reciente de nuevas prácticas reproductivas: manejo en bandas, inseminación artificial, etc. Si bien estas prácticas ayudan a la implantación de determinadas medidas de bioseguridad ("pseudo-vacío" sanitario), de ningún modo pueden compararse con el "real-vacío" sanitario que está implantado en las explotaciones todo dentro-todo fuera de otras producciones ganaderas (lotes completos de animales siempre "nuevos" y de la misma edad, a naves absolutamente vacías, lavadas y desinfectadas).

-Importancia de los Centros de Inseminación y de Selección y Multiplicación como difusores de material genético (y posibles procesos patológicos), sobre gran número de explotaciones.

-Riesgo de visitas de técnicos, comerciales, camiones de pienso, de matadero, etc.

-Incidencia del Síndrome de Enteropatía Mucoide sobre la práctica totalidad de las explotaciones cunícolas de España (y de Europa).

-Incidencia estacional (cada vez menos "estacional"), de determinadas enfermedades (mixomatosis, EHV, etc), así como existencia de zonas endémicas de determinados procesos morbosos.

-Prácticas de manejo "peligrosas" pero inevitables (palpación, igualación de camadas, saca de estiércol, etc).

-Zoonosis como la tiña o la encefalozoonosis.

Todas estas peculiaridades de la producción cunícola son las que condicionan (y complican) las prácticas profilácticas a realizar dentro de un conejar industrial.

Normas de bioseguridad.-

Intentaremos esquematizar de forma resumida las, a nuestro entender, más importantes medidas de control a aplicar en una granja de conejos:

  • Vallado de todas las instalaciones para evitar la entrada de personas o animales.
  • Limpieza de los alrededores de las naves (maleza, arbustos, charcas, etc.)
  • Presencia de un pediluvio de obligado paso para personas y vehículos (la solución desinfectante se debe renovar máximo cada 7 días para evitar su inactivación).
  • En cuanto al camión del matadero, lo deseable sería que no entrase dentro del recinto vallado (que el cunicultor saque fuera los conejos para sacrificio).
  • Control de plagas (depredadores, ratas, ratones, etc), mediante un sistema perfectamente establecido y sistematizado (y registrado). Por cierto, yo las únicas pulgas que he visto en un conejar, son las de los perros "guardianes". (Lo siento).
  • Emplazamiento y diseño de las naves adecuado (orientación, aislamiento, diseño de fosas, distancia a otras explotaciones ganaderas, a las zonas urbanas, etc.).
  • Alojamiento diseñado, manejado y mantenido de forma correcta buscando unas condiciones de confort óptimas para la actividad cunícola.
  • Los paramentos interiores, suelos, fosas, techo, etc, deben ser resistentes y fácilmente limpiables.
  • Se debe disponer de agua potable para el consumo de los animales y, además, esta potabilidad se debe garantizar con sistemas como la cloración, adición de peróxido de oxígeno, etc, dentro de la propia explotación (hasta el último bebedero).
  • Con periodicidad máxima de 4 meses se debe proceder a una limpieza y desinfección profundas de todos los depósitos y conducciones de agua de la granja.
  • Todo el material interior de la nave debe ser fácilmente desmontable y lavable.
  • Diseño de explotaciones que permitan vacíos sanitarios (aunque sean parciales), después de cada venta.
  • Ritmos de cubrición semi-intensivos (entre 10 y 18 días post-parto).
  • Destete no antes de los 35 días de vida (de momento mantenemos este postulado, a pesar de ser conscientes de las interesantes vías de investigación que se están llevando en la actualidad para intentar el destete precoz a 21 días con el fin de aumentar el periodo de descanso de las conejas, que es el mismo fin que se persigue con el punto anterior; estaremos atentos a las novedades que se produzcan en este sentido).
  • Definir y cumplir estrictamente unos criterios sanitarios (y también "productivos"), de eliminación para los reproductores (conejas con mamitis, rinitis purulentas, mal de patas+rinitis, etc.).
  • Disponer de un efectivo suficiente de animales de reposición para poder cumplir el punto anterior.
  • ¡Cuidado con todos los inyectables (vacunas, hormonas, antibióticos, etc)! Cambiar de aguja cada animal (este punto, a pesar de no merecer discusión, es uno de los que más cuesta cumplir y de los que, desgraciadamente, más hay que "negociar" con el cunicultor: cambiar cada dos, cada tres, cada "envuelta" de hormona, ...)
  • Establecer unas pautas (frecuencia, tipo de producto, etc) adecuadas de limpieza y desinfección tanto de todo el material como del propio ambiente; para este último se recomienda una periodicidad mínima de tres veces por semana (mejor diaria), alternando distintos tipos de productos (insecticidas-acaricidas, desinfectantes "fuertes" como fenoles-cresoles y "suaves" como los yodóforos, o amonios cuaternario). La aplicación y dosificación serán estrictamente las marcadas por cada laboratorio y/o por el veterinario de la explotación.
  • Empleo de profilaxis específica adecuada: programa vacunal que incluya al menos las vacunas contra la mixomatosis y contra la EHV.
  • Para las explotaciones que incluyen distintas naves, los trabajadores de la granja debería disponer de ropa (al menos bata o mono) y calzado (o calzas), diferentes para cada una de aquéllas.
  • Para las visitas (que se deben minimizar) también se debe disponer de ropa y calzado propios de la explotación. Además se debería llevar un registro escrito de todas las entradas de personas y vehículos en la granja
  • El proveedor de pienso debe someterse a estrictos sistemas de control para ofrecer las suficientes garantías de inocuidad de sus productos al cunicultor (sería deseable que dispusiese de un sistema de Control de Calidad registrado, por ello, contrastable).
  • Sería también muy deseable separar animales enfermos de sanos con la máxima celeridad y colocarlos (si finalmente se decide no eliminarlos) en una nave o sala diferente o, al menos, en un extremo de una fila de jaulas de engorde (al final de la línea de bebederos).
  • Para los Centros de Inseminación y de Selección y Multiplicación, los controles deben ser mucho más estrictos y "registrados" para que cualquiera pueda verificarlos. Es extremadamente importante que estos centros sean conscientes de la enorme importancia que tienen como involuntarios posibles difusores de enfermedades.
  • También mataderos y fabricantes y transportistas de pienso deben reflexionar y tomar las medidas adecuadas para prevenir cualquier posible riesgo de transmisión de procesos infecciosos.

-Conclusiones:

Somos conscientes de que se nos han quedado muchas acciones en el tintero y también de que sería preciso desarrollar con mucho más detenimiento cada uno de los puntos señalados; en cualquier caso, animamos al lector interesado a profundizar en ello, bien en la bibliografía que se adjunta aquí, bien en los cada vez más (por fortuna), numerosos medios de información disponibles.

Otro aspecto que queremos resaltar en esta parte del trabajo es la importancia de "habituarse" ha llevar registros escritos de los "puntos críticos" que cada día se producen en nuestras explotaciones. Este será sin duda un paso imprescindible y fundamental en el camino de una posible "certificación" de la fase productiva del conejo "diferente" y "más seguro" para el consumidor (y, por ello, más valorado).

Por último queremos incidir en la necesidad de mentalizar a todo el sector de la gran importancia que todas estas medidas (y otras más que se nos pudiesen ocurrir), como eficaz sistema de profilaxis para todas las explotaciones ganaderas, pero muy especialmente para las de cunicultura industrial por todas las peculiaridades mencionadas antes.

Invertir en profilaxis siempre es mejor que gastar en terapéutica y todo ello sin olvidarnos de que el reforzar estas prácticas nos ayudará también a conseguir la confianza del consumidor final para que oriente su decisión de compra a la carne de conejo. A ver si es verdad. Ánimo.

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