|
|
La participación del veterinario clínico de la actividad privada en el sistema de notificación y registro de enfermedades en la República Argentina. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Un estudio de casos en el sudeste de la Provincia de Buenos Aires D. M. Schettino(1); H. E. Sanz(1); M. R. Olmos (1); M. J. Traversa(1) (1) Area de Medicina Veterinaria Preventiva Departamento de Salud Animal y Medicina Preventiva Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Pinto 399, (7000) Tandil, Buenos Aires, Argentina. INTRODUCCIÓN La ganadería en las Américas constituye un importante sector de la economía agropecuaria, no sólo como fuente de alimento para la población, sino que también representa para muchos países una de las principales fuentes de divisas, debido a los grandes volúmenes de carne y subproductos que se exportan (6). Si bien existen muchos factores que limitan la producción de alimentos de origen animal, se considera que las enfermedades constituyen uno de los principales obstáculos para incrementar la producción ganadera por unidad, especialmente cuando se trabaja con razas especializadas y de buen potencial genético (6 y 7). Se consideran enfermedades transmisibles a todas aquellas con condiciones nosológicas que, por su transmisibilidad y características de infecciosidad constituyen un elevado riesgo de propagación entre las poblaciones animales susceptibles (6). Muchas enfermedades pueden considerarse cuarentenables, particularmente por el diverso interés socioeconómico de los diferentes países (6). La Oficina Internacional de Epizootias (OIE) ha revisado y confeccionado listas de enfermedades de riesgo en común que son detalladas en el Código Zoosanitario Internacional y constituyen las bases de acuerdos comerciales aceptados por la Organización Mundial de Comercio (OMC). De esta clasificación surgen dos listas de enfermedades, la Lista A y la Lista B. En la primera se incluyen aquellas enfermedades que tienen gran poder de difusión y especial gravedad, que pueden extenderse más allá de las fronteras nacionales, que tienen consecuencias socioeconómicas o sanitarias graves y cuya incidencia en el comercio internacional de animales y productos de origen animal es muy importante, la notificación de la presencia de una de estas enfermedades en un territorio por parte de la administración veterinaria oficial deberá realizarse en el plazo de 24 de horas de comprobada la enfermedad (3). En la segunda lista se incluyen aquellas enfermedades transmisibles importantes desde el punto de vista socioeconómico y/o sanitario en el ámbito nacional y cuyas repercusiones en el comercio internacional de animales y productos de origen animal son considerables por lo tanto objeto de una notificación anual (3). En los rebaños bovinos de América pueden encontrarse las enfermedades de la Lista A que a continuación se mencionan: fiebre aftosa, lengua azul y estomatitis vesicular, y las siguientes enfermedades de la Lista B: carbunco bacteridiano, brucelosis, babesiosis, leucosis enzoótica bovina, rinotraqueítis infecciosa bovina (IBR), leptospirosis, campilobacteriosis genital bovina, tricomoniasis, tuberculosis, paratuberculosis, fiebre catarral maligna, rabia y anaplasmosis (4) (5). En el año 2000 en la República Argentina se encuentra notificado ante la OIE un hallazgo sin manifestación clínica y limitado a una determinada zona de lengua azul. Son notificadas también las siguientes enfermedades transmisibles de los bovinos pertenecientes a la Lista B: carbunco bacteridiano, leptospirosis, paratuberculosis, brucelosis, campilobacteriosis genital bovina, tuberculosis, cisticercosis, dermatofilosis, leucosis enzoótica bovina, septicemia hemorrágica, IBR, tricomoniasis y rabia. Se encuentran igualmente presentes y limitadas a una zona las siguientes patologías anaplasmosis, babesiosis y miasis por Cochliomyia hominivorax (4). Para combatir estas enfermedades de los rebaños de un territorio es necesario el desarrollo de programas sanitarios que cuenten con la participación de todos los actores sociales relacionados a la producción pecuaria (5 y 6). Con el objeto de mejorar la eficiencia, eficacia y oportunidad de estos programas se hace necesario contar con un sistema de información y vigilancia epidemiológica (VE). Esta estrategia sanitaria se basa en:
Los datos mencionados pueden obtenerse a través de la notificación, el registro, los rumores, la investigación epidemiológica y las encuestas (5). La notificación es el procedimiento a través del cual el personal de salud animal (veterinarios, cuidadores, productores, personal de frigoríficos, veterinarios laboratoristas, etc.) informa rutinariamente a los encargados de los programas los casos u otros eventos ocurridos en su área de trabajo. En general, los datos que deben ser informados son determinados por los servicios de salud animal (5, 1 y 12). Los registros son anotaciones regulares de determinados eventos realizadas por los servicios de salud o por instituciones públicas o privadas (5, 1 y 12). En la República Argentina la Ley Nacional de Policía Sanitaria de los Animales Domésticos Nº 3959 del año 1902, determina que todo propietario o persona que tenga a cargo el cuidado o asistencia de animales atacados de enfermedades contagiosas o sospechosas de tenerlas, está obligado a hacer inmediatamente la declaración del hecho a la autoridad sanitaria. En el marco de esta legislación también se incluyen las enfermedades que son exóticas en el territorio nacional y a aquellas que adquieren el carácter de epizootia y deben ser combatidas por el gobierno nacional (9 y 10). Además el Servicio Nacional de Sanidad Animal y Calidad Agroalimentaria (SENASA) de la República Argentina ha desarrollado y desarrolla el marco legal complementario referente a notificación de ciertas enfermedades en particular (10). El objetivo de este trabajo es describir el vínculo existente entre el veterinario clínico de la actividad privada dedicado a la atención de bovinos y el sistema oficial de notificaciones y registros para las enfermedades que afectan al ganado bovino, en los partidos de Balcarce, Lobería, Necochea y Tandil, provincia de Buenos Aires, República Argentina. MATERIALES Y MÉTODOS Área de trabajo Para describir el universo de estudio que comprende los municipios de Tandil, Balcarce, Necochea y Lobería se recopila y sistematiza información disponible en organismos públicos y privados como: SENASA, Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires y Círculos locales que nuclean a los veterinarios. Estos datos corresponden a: total de bovinos, total de hectáreas, Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA) y Registro de veterinarios matriculados (V.M.) en el Colegio de la Provincia de Buenos Aires (TABLA 1). TABLA 1: Datos agropecuarios de los partidos en estudio
Fuente: elaboración propia basándose en datos de SENASA. Referencias: *Reconocidos por Colegio de Veterinarios y Círculos de Veterinarios locales preferentemente con actividad en grandes animales. Según los datos obtenidos en las oficinas locales del Servicio Nacional de Sanidad Animal y del Colegio Veterinario de la Provincia de Buenos Aires se observa en la TABLA 2 la cobertura sanitaria a cargo de los veterinarios privados (VP) y de los que principalmente se dedican a la clínica de grandes animales en cuanto a cantidad de bovinos, hectáreas y RENSPA que asiste cada uno de ellos en promedio. TABLA 2: Cobertura sanitaria local de los veterinarios de la actividad privada
Fuente: elaboración propia en base a datos de SENASA. Referencias: *Reconocidos por Colegio de Veterinarios y Círculos de Veterinarios locales preferentemente con actividad en grandes animales. Encuesta de campo Para obtener información se completa una encuesta a través de entrevistas personales. La misma se sometió a una prueba piloto. La cantidad de entrevistas necesarias en cada partido, se estableció a partir de la fórmula estadística de Kish & Leslie, Survey Sampling, John Wiley & Sons (1965) para poblaciones de tamaño conocido. Los entrevistados fueron elegidos al azar y los datos obtenidos son procesados según los métodos estadísticos convencionales. La encuesta consta de preguntas abiertas y cerradas que tienen como objetivo conocer:
Las entrevistas fueron realizadas cuando la República Argentina poseía el estado sanitario de país libre de fiebre aftosa con vacunación (10), obtenido ante la OIE, y tramitaba ante dicho organismo la evolución al estado sanitario superior de país libre de fiebre aftosa que no practica la vacunación (11). RESULTADOS El total de veterinarios entrevistados fue de 42, de los cuales 13 tienen residencia en Tandil, 14 en Balcarce, 10 en Necochea y 5 en Lobería. Los profesionales encuestados tienen 42-43 años de edad promedio, poseen una cartera de clientes que totaliza 1806 establecimientos y se desempeñan principalmente en los municipios en los que residen, no obstante su área de influencia se extiende a los partidos que están señalados en el mapa con color gris, fuera de la provincia de Buenos Aires algunos atienden clientes en las provincias de La Pampa, Santa Fe, Córdoba y Neuquén (MAPA 1). MAPA 1. Municipios en estudio y área de influencia de los VCM
Fuente: Area de Medicina Veterinaria Preventiva. Departamento de Sanidad Animal y Medicina Preventiva. Facultad de Ciencias Veterinarias. Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Los entrevistados obtuvieron su título profesional en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (U.N.C.P.B.A.) (60%); en la Universidad Nacional de La Plata (U.N.L.P.) (35%) y en la Universidad Nacional de Buenos Aires (U.B.A.) (5%). Del total de los diagnósticos informados las enfermedades transmisibles ocuparon el primer lugar con el 83,5%, siguiendo en importancia las enfermedades de origen metabólico con el 11,86% (grAfico 1). A su vez dentro del grupo de enfermedades transmisibles las enfermedades infecciosas son las que más se detectaron. Es de destacar que un solo encuestado manifestó ausencia de hallazgos de enfermedades transmisibles. GRAFICO 1. Clases de patologías halladas por los VCM
Fuente: elaboración propia sobre la base de la encuesta. Las enfermedades infecciosas más diagnosticadas por los VCM en los últimos tres años fueron mancha, gangrena y enterotoxemia (MGE) dentro de las enfermedades clostridiales (ver GRAFICO 2). GRAFICO 2. Cantidad de VCM que diagnostican las diferentes enfermedades infecciosas
Fuente: elaboración propia sobre la base de datos de la encuesta Con respecto a la forma de diagnóstico más empleada se observó que un 47% de los VCM empleaba más el diagnóstico clínico que el de laboratorio, un 33% utilizaba a ambos, el 11,9% usaba más el diagnóstico de laboratorio y el 7% consideraba solamente el diagnóstico clínico. Cabe mencionar que la alternativa de diagnóstico a través del tratamiento empírico fue de escasa representación. Si bien un 74% de los encuestados notificó al servicio oficial las enfermedades detectadas, estas notificaciones sólo hicieron referencia a brucelosis y tuberculosis en un 71% de los casos. Aquellas entidades patológicas que no se notificaban en la órbita sanitaria oficial eran comunicadas en los ámbitos que se citan en orden de importancia: las reuniones con colegas, el INTA, la FCV-UNCPBA, los laboratorios, una red no oficial de información y los vecinos. A su vez un 57% de los entrevistados consideró importante el hecho de comunicar la presencia de entidades mórbidas. Se destaca que cuando se cuestionó acerca de la causa de la no notificación de las condiciones mórbidas, el 33,5% de los entrevistados respondió que desconocía donde realizar dicha denuncia, el 25,8% mencionó cuestiones relacionadas con el servicio oficial, el 9.55% adjudicó esta conducta a la ausencia de una entidad que procese y regrese la información procesada de los datos sanitarios brindados y el 9,55 % sostuvo que no notifica las enfermedades que no consideraba de importancia (TABLA 3). TABLA 3: Causas atribuidas a la falta de notificación de hallazgos de enfermedades
Fuente: elaboración propia en base a datos de la encuesta De los entrevistados, el 88% le asignó mucha importancia a la presencia de un sistema u organismo concentrador de la información agropecuaria y veterinaria regional. De estos profesionales, el 19% utilizaría a esa entidad como ente concentrador de información, empleando sólo la información referente a la ocurrencia y distribución de enfermedades. En cambio el 62% manifestó que además de la función descrita, la información brindada sería utilizada como orientadora en su accionar profesional referida a: diagnosticar en función de la realidad regional, conocer los alertas sanitarios y asesorar al productor del estado sanitario de los rodeos con el fin de evitar la propagación de enfermedades transmisibles. Finalmente el 9,5% desconocía la utilidad que podría darle a la información y el 9,5% restante no brindó este dato. GRAFICO 3. Formas de diagnóstico más empleadas por los VCM Fuente: elaboración propia sobre la base de datos de la encuesta DISCUSIÓN y CONCLUSIONES
El veterinario clínico matriculado (VCM) del sector privado cubre por su actividad laboral un área geográfica extensa. Además constituye una fuente de información calificada de notable importancia para nutrir al sistema de VE. Debido a que el 83% de los diagnósticos corresponden a la presencia de enfermedades factibles de ser erradicadas a través de planes oficiales de lucha sanitaria. No obstante ello, a partir del procesamiento de la encuesta se detecta un desconocimiento por parte del VCM del marco legal concerniente a la notificación de enfermedades transmisibles. Esto pone de manifiesto la necesidad de contar con una mayor capacitación en lo referente a:
Además se demostró que los entrevistados no notificaban oficialmente enfermedades transmisibles de importancia epidemiológica, incluyendo en este rango a enfermedades no diferenciables clínicamente de fiebre aftosa (2). A pesar de ello se observa que un alto porcentaje de las notificaciones oficiales corresponde a las enfermedades bovinas brucelosis y tuberculosis que forman parte de planes oficiales de lucha sanitaria. Una primera explicación para estas conclusiones es que el control de la brucelosis como de la tuberculosis, están bajo programas oficiales de control activo en el momento de efectuada la encuesta y que Argentina ostentaba el estado de país libre de fiebre aftosa con vacunación. Una segunda explicación estaría fundada en que el 33% de los entrevistados manifiestan desconocer dónde realizar las notificaciones. Por último, a pesar de la problemática vincular descrita, el 88% de los entrevistados coincide en afirmar que un sistema de información sanitaria regional le resultaría de utilidad. Si bien este trabajo no pretende elaborar propuestas, una estrategia posible para evitar este vacío en lo referente a VE es generar un sistema de notificación y registro de enfermedades, único y coparticipado con la actividad privada, que a su vez sea perdurable a lo largo del tiempo e independiente de los avances o retrocesos en materia sanitaria que la región en estudio sufra, permitiendo así una mayor eficiencia sanitaria a un menor costo. AGRADECIMIENTOS Los autores agradecen la colaboración brindada por el Distrito VI y el Círculo de Veterinarios de Necochea pertenecientes al Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires. BibliografÍa 1. Forattini, O. P. (1986). Epidemiología Geral. 2° Edición. Editorial Artes Médicas. Brasil. 259 pp. 2. Lubroth, J. (1999). Qué papel juega el laboratorio en un país libre de fiebre aftosa. En: Informe Final XXVII Reunión Ordinaria COSALFA. Porto Alegre, Brasil 15/19 de marzo de 1999. 3. OIE (2001). Código Zoosanitario Internacional. http://www.oie.int. 4. OIE. (2001). Handistatus II. Situación Zoosanitaria Anual Para Argentina/2000. http://www.oie.int. 5. PROASA. (1986). Vigilancia Epidemiológica. Volúmenes 1 y 2. OPS/OMS/BID Editorial Terranova. 587 pp. 6. PROASA. (1986). Cuarentena Animal. Volúmenes 1, 2 y 3. O. P. S/O. M. S/B. I. D. Editorial Terranova. pp. 7. Rosenberg, F. J. (1977). Principios de Epidemiología. O. P. S/O. M. S. Centro Panamericano de Fiebre Aftosa. 89 pp. 8. Schettino, D. M.; Sanz, H. E.; Olmos, M. R.; Traversa, M. J. (2000) Programa de investigación para detectar sensores epidemiológicos en áreas del sudeste bonaerense. En: Informe Final XXVII COSALFA Seminario Internacional sobre la Comunicación Social como Herramienta para Fortalecer los Mecanismos Sensoriales de los Sistemas de Información y Vigilancia Epidemiológica. Buenos Aires, Argentina 24/26 de Abril de 2000. 9. Schettino, D. M. (1991). Legislación Sanitaria Argentina en Sanidad Animal, recopilación y comentarios. Departamento de Publicaciones de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Argentina. 127 pp. 10. Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria. (1999). Código de Normas SENASA. Tomos I, II, III y IV. 11. Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria. (1999). SENASA Noticias Número 24. Año 2. 12. Thrusfield, M. (1990). Epidemiología Veterinaria. Editorial Acribia. España. 339 pp. |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
© www.exopol.com - mail |