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Desinfección y Salud Pública

Yolanda. Vergara Larrayad1, Mª Pilar Goñi Cepero2 y Mª Carmen Agudo Cucalón3

1Doctora en Ciencias Químicas. Departamento de I+D+i de OX-CTA, S.L.

2Doctora en Ciencias Químicas. Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza

3Doctora en Medicina y Cirugía. Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza

 

La desinfección con carácter preventivo que constituye la base de los programas de bioseguridad que se están introduciendo actualmente en las explotaciones ganaderas, se puede considerar como la alternativa que permita la reducción y secuencial eliminación del uso de los antibióticos para profilaxis y como promotores de crecimiento. La desinfección reduce los patógenos presentes, así como el riesgo de adquisición y diseminación de resistencias, que en el momento actual es un problema preocupante de Salud Pública. El paso fundamental para abordar con éxito el proceso de desinfección es, sin duda, la elección del protocolo y del biocida, que deberá cumplir los criterios de eficacia, eficiencia, efectividad y seguridad tanto para los animales como para el personal que lo maneje

CONSECUENCIAS DEL USO DE ANTIBIÓTICOS

La utilización clínica de los antibióticos supuso un avance muy importante en la lucha frente a las enfermedades infecciosas, contribuyendo a reducir su mortalidad y ayudando a controlar y reducir su propagación.

Durante los últimos 50 años se han desarrollado la mayoría de los antimicrobianos de los que disponemos en la actualidad, y por tanto el consumo que se ha realizado en un corto periodo de tiempo de estos fármacos ha sido muy abundante y a veces inadecuado, no sólo en medicina humana, sino también en otras áreas, que incluyen veterinaria, piscicultura y agricultura.

Así, como consecuencia del uso de los antibióticos, las bacterias han desarrollado mecanismos de resistencia frente a ellos. Los genes que codifican estos mecanismos de resistencia se encuentran localizados tanto en ADN cromosómico como extracromosómico (plásmidos), y en ambos casos pueden formar parte de transposones e integrones. Los plásmidos y los transposones son elementos móviles, es decir son capaces de transmitirse entre bacterias de igual o diferente género y especie. Esto es lo que se conoce como transmisión horizontal. Cuando los genes se encuentren localizados en el ADN cromosómico de la bacteria y no integrados en elementos móviles, sólo se transmiten de una célula bacteriana a su descendencia, dando lugar a lo que se conoce como transmisión vertical.

Una de las principales causas de la diseminación de la resistencia y de los genes que la codifican es el uso incontrolado e inapropiado de antibióticos en el hombre y en los animales, que ejerce una presión selectiva sobre las bacterias del entorno natural, es decir, favorece la supervivencia de las bacterias resistentes frente a las sensibles.

De esta forma las bacterias que contienen genes de resistencia pueden encontrarse formando parte de la flora de distintos nichos ecológicos y por tanto trasmitirse según su cadena epidemiológica (fuente de infección, mecanismo de trasmisión, y huésped sensible), de una persona a otra, de un animal a otro, de un animal a una persona, de un animal a un alimento, o de un alimento a una persona

CONSECUENCIAS DEL USO DE ANTIBIÓTICOS EN GANADERÍA

En los animales, los antibióticos se utilizan para tratamiento curativo y profiláctico de enfermedades y como promotores de crecimiento. La consecuencia inmediata de este gran consumo es la selección de cepas resistentes de origen animal y que pueden llegar al hombre formando parte de la cadena alimentaria, dando lugar a problemas relacionados con la Salud Pública. Por una parte, los patógenos resistentes de origen animal adquiridos por el hombre, pueden dar lugar a infecciones que verán limitado su tratamiento, ya que los antibióticos a los que dichas bacterias sean resistentes, así como otros antibióticos relacionados estructuralmente con los anteriores no se podrán utilizar para tratamiento de los pacientes. Por otra parte, las bacterias resistentes de origen animal pueden intercambiar sus genes de resistencia con bacterias de la flora normal del hombre, que se convertirán en reservorios de genes de resistencia para patógenos que se puedan adquirir en un futuro.

Pero el intercambio de resistencia entre bacterias también puede darse en el sentido contrario, del hombre a los animales, como se deriva de un reciente estudio realizado con cepas de Staphylococcus. aureus aisladas de muestras de mastitis en conejos y ovejas. En este estudio se encuentran cepas multirresistentes más frecuentemente detectadas en humanos que en animales, por lo que se supone una transmisión de hombre a animal, por ejemplo, a través de instrumental contaminado, manipulación del personal.

ALTERNATIVA AL USO DE ANTIBIÓTICOS: DESINFECCIÓN

La legislación existente hasta ahora sobre Sanidad Animal se ha actualizado (Ley 8/2003, de 24 de abril, de Sanidad Animal), obligada por factores muy importantes como cambios socio-políticos, económicos y tecnológicos de los últimos años. Y para adecuar la legislación a las nuevas directrices del ordenamiento nacional y del contexto internacional. La Sanidad Animal se considera un factor clave para el desarrollo de la ganadería, y es de importancia tanto para la economía nacional como para la Salud Pública, así como para el mantenimiento y conservación de la diversidad de especies animales. Para la Salud Pública tiene repercusiones por la posible transmisión de enfermedades y de bacterias resistentes de los animales al hombre así como por los efectos nocivos que para éste y para el medio ambiente puede provocar la utilización de determinados productos (antibióticos, aditivos, biocidas...) con el fin de aumentar la productividad animal.

De una parte, en una explotación ganadera es necesario mantener un elevado rendimiento de producción de los animales con unos buenos resultados zootécnicos y económicos, y por otra, cómo hacerlo de forma que no se tengan repercusiones y efectos indeseables, ni para la salud pública ni para el medio ambiente.

Hay que ser conscientes de que hay que tomar medidas, pero deben ser estudiadas de modo que no produzcan estas consecuencias indeseables. Por esta razón, la utilización de antibióticos como profilaxis y como promotores de crecimiento de los animales se tiene que desechar. Por lo tanto, hay que buscar alternativas a esta utilización de antibióticos en los animales y en particular para aquellos destinados a la industria alimentaria. El instrumento clave para la lucha y control de las enfermedades de los animales es la PREVENCIÓN dentro de unos programas de bioseguridad en los que la pieza fundamental es la DESINFECCIÓN.

La desinfección, constituye el arma más eficaz en la lucha para prevenir las enfermedades de los animales, ya que constituye un aspecto incuestionable de la protección de la Sanidad Animal. Con el paso de los años se ha ido perfeccionando y ampliando su ámbito de aplicación. Los protocolos de bioseguridad en este campo abarcan, entre otros, el control higiénico de las explotaciones, así como la higiene de los alimentos y del agua para el consumo humano y animal.

Para realizar una práctica inteligente de la prevención y control de la contaminación biológica resulta fundamental comprender los principios básicos de la desinfección. Aunque todavía se utiliza alguno de los agentes que fueron introducidos siglos antes de que se tuviera algún concepto sobre qué era una infección, de forma constante se introducen nuevos productos utilizados para desinfección.

La elección del desinfectante es el paso más importante en la preparación de un programa efectivo de seguridad en una granja ya que en una explotación los biocidas utilizados deben ser eficaces en unas condiciones especialmente difíciles. Por otra parte, todos los biocidas de uso ganadero deben estar autorizados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y por el Ministerio de Sanidad y Consumo.

El biocida utilizado es la herramienta: más importante para desinfectar en caso de contaminación, y para establecer programas preventivos de desinfección. Debe combinar la seguridad y la eficacia, sin producir impacto medioambiental, en el amplio sentido que ya se ha comentado.

ELECCIÓN DE UN BIOCIDA COMO HERRAMIENTA DE DESINFECCIÓN

La actitud "indiferente" ante la desinfección como método preventivo en las explotaciones ganaderas, va desapareciendo progresivamente, ya que los interesados aprecian la relación coste-beneficio que se obtiene: aumento de la producción gracias a la mejora de la sanidad animal, lo que tiene como consecuencia una mayor producción de alimentos y de mejor calidad, aumentando en definitiva la calidad de vida de los ciudadanos.

El biocida a utilizar no debe ser elegido a la ligera, ya que es una de las claves del éxito de nuestro cometido. No podemos quedarnos con "desinfectar la conciencia", si no que hay que tener pruebas fehacientes con base científica y técnica, de que el producto elegido para resolver el problema de la prevención y control de la contaminación sea el mejor en cuanto a eficacia y seguridad para los animales y el personal que lo maneja. El desarrollo de productos mejorados o nuevos y específicos debe ser el resultado de una investigación exhaustiva científica y técnica que permita evaluar objetivamente los nuevos productos, para poder realizar la elección.

Esta investigación contribuye a ampliar el conocimiento en desinfección de todo el personal relacionado con el tema. De esta forma, se consigue una especialización que permite dar soluciones al responsable de cada explotación dentro de un servicio integral, en el que se facilite la elección del biocida, su técnica de aplicación y un apoyo técnico y humano.

Antes de la elección del biocida se deben tener en cuenta dos aspectos: 1) evaluar su eficacia tanto en ensayos de laboratorio y en ensayos de campo, como en explotaciones ya en funcionamiento, 2) su comportamiento debe ser respetuoso con las personas, animales y con el medio ambiente. Esto también contribuye a mejorar la salud pública general.

LA DESINFECCIÓN COMO PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES INFECCIOSAS EN EXPLOTACIONES GANADERAS

La utilización de la desinfección como prevención de enfermedades infecciosas: 1) consigue el objetivo de controlar y eliminar los microorganismos patógenos que causan enfermedades en los animales, 2) con una elección acertada del biocida a utilizar, no tendremos problemas de seleccionar cepas resistentes y los que causa su diseminación (ellas o los genes que las codifican) hasta llegar, por ejemplo, a través de la cadena alimentaria al hombre y al medio ambiente, 3) con el método y biocida elegidos seguros para los animales de la explotación, para el personal y para el medio ambiente. En definitiva la desinfección contribuye a la MEJORA DE LA SALUD PÚBLICA. (Fig. 1)

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