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La enfermedad de Aujeszky, control y manejo. |
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Marco Enric Publicado en Mundo Ganadero, 152 Sup- Febrero 2003 1.- Introducción La enfermedad de Aujeszky no es una enfermedad de las denominadas "emergentes", de hecho, se conoce desde hace más de 100 años (la primera descripción se hizo el año 1902). Durante todos estos años el control de la enfermedad a mejorado, el desarrollo de las vacunas ha permitido controlar su clínica y sus efectos perjudiciales en las granjas y concretamente el desarrollo de las vacunas marcadas a permitido plantearnos incluso su erradicación sin tener que utilizar la técnica del "Stamping out" o sacrificio obligatorio de las granjas afectadas. Con todo la OIE (organización internacional de Epizootías) la incluye en su lista B, es decir enfermedades importantes desde el punto de vista socioeconómico y/o sanitario y cuyas repercusiones en el comercio internacional de animales y productos de origen animal son considerables. Hoy podemos decir que la enfermedad de Aujeszky sigue siendo de actualidad, no por su cuadro clínico, sino por las repercusiones comerciales que origina. En una Unión Europa sin fronteras, las enfermedades siguen siendo uno de los factores que repercute en el libre movimiento de mercancías y la enfermedad de Aujeszky es una de ellas. El nivel sanitario de los países que componen la Unión Europea no es el mismo y así hay países declarados libres de la enfermedad y donde la vacunación esté estrictamente prohibida como son: Austria, Dinamarca, Suecia, Finlandia y el Reino Unido a excepción de Irlanda del Norte. Otros países tienen declaradas regiones oficialmente libres como es el caso de Francia y Alemania. Países como Holanda, están en un punto muy avanzado de su programa de control y erradicación, mientras que otros como Grecia, Italia o Irlanda o España todavía deben considerarse endémicamente infectados. En un futuro no muy lejano es muy probable que el número de países libres de la enfermedad de Aujeszky dentro de la UE aumente y uno de los que posee muchas posibilidades de estar en esta lista es Francia. De cumplirse este pronóstico las exportaciones de porcino españolas se verían perjudicadas y afectando negativamente a un sector que hoy produce más de lo que consume. El único modo de evitar que esto llegue a ser y una realidad es empezar a trabajar en un programa de control de la enfermedad, en una primera fase, para posteriormente iniciar un programa de erradicación tal y como se ha hecho en otros países. 2- Control de la enfermedad La infección por el virus de Aujeszky posee unas características que deben tenerse muy en cuenta antes de establecer cualquier plan de control: Se trata de una infección que puede ser transmitida por vía aerógena y a grandes distancias. Esta característica obliga a que cualquier plan de control que se pretenda aplicar debe ser contemplado de un modo general, sólo la aplicación conjunta de las medidas, por todos y cada uno de los productores, puede conseguir el éxito del plan. Antes de iniciar cualquier plan es conveniente conocer cual es el punto de partida por lo que hay una información que debe conocerse con precisión y esta es: el censo actual y cual es la prevalencia de la enfermedad. Con esta información será posible llevar a cabo el seguimiento del plan de control y en su momento establecer el inicio de un plan de erradicación. La lucha frente a la enfermedad debe basarse tal y como ya está contemplado en el Real Decreto (RD 245/1995) en la vacunación obligatoria de todo el ganado porcino: tanto reproductores, como ganado de cebo. Utilizando para ello vacunas marcadas GE -. Hay que recordar que las vacunas pueden evitar la sintomatología clínica de la enfermedad y reducir la excreción viral de los animales infectados (algunas más que otras), pero en ningún caso son una garantía de no infección. Hoy está probado que el control y erradicación de la infección es posible mediante el uso de estas últimas generaciones de vacunas, no obstante y para que el plan tenga éxito, es básico evitar que se produzcan huecos de inmunidad en el proceso productivo que permitan el establecimiento de una recirculación viral. Así un plan vacunal básico de un programa de control debería:
En todo programa vacunal hay que prever que la población que posee un mayor riesgo de sufrir una reinfección, es el cebo. La cantidad de cabezas del cebo es muy superior y por lo tanto la probabilidad de sufrir una infección también lo es. La correcta inmunización de los cerdos de cebo es precisamente uno de los puntos críticos del plan de control. Una mala inmunización de este colectivo puede originar circulaciones virales que infecten incluso al ganado reproductor vacunado haciendo muy difícil un descenso de las prevalencias. En aquellas zonas de alta densidad y alto riesgo, en ciclos cerrados y en cebos de flujo continuo, el uso de vacunas atenuadas GE- con duliyente oleoso, que confieren una inmunidad más duradera, estaría recomendado. Toda explotación es un elemento dinámico donde continuamente está incorporándose ganado (reposición) y sale ganado (eliminación). Todo animal que se incorpore a la piara debe ser libre de la enfermedad de Aujeszky. La reposición es el futuro de la granja y de ella dependerá que el ganado reproductor vaya convirtiendo progresivamente en serológicamente negativo. La entrada de ganado positivo a la enfermedad de Aujeszky hará fracasar todo plan de control de la enfermedad.
Cuando hablamos de reposición tendemos a pensar siempre en cerdas primerizas, pero no hay que olvidar que una granja también está sujeta a una reposición de verracos que deben tratarse exactamente igual que las primerizas, por lo que al control de Aujeszky se refiere. El seguimiento del programa de control es básico para conseguir el éxito. Este control debe basarse en:
3.- Otras consideraciones Todo plan de lucha frente a la enfermedad de Aujeszky por tener que ser un plan aplicado en el conjunto de una zona, región o país debe ser tutelado y vigilado por un organismo superior: bien sea una organización sanitaria (GSP, ADS, etc.), administración, u otro. Este debe comprobar su correcta implantación y seguimiento. La toma de muestras para establecer las prevalencias y controlar la evolución debe ser una labor realizada a conciencia y competencia de este organismo superior, ya que de sus resultados dependerán acciones futuras, como puede ser la de empezar su erradicación. Todo plan de control lleva consigo la realización de un volumen elevado de diagnósticos laboratoriales. La validación de los laboratorios y test empleados debe ser un trabajo de la administración competente que será básico para dar coherencia a los resultados obtenidos. A la vez, y puesto que en el mercado existen numerosos productos vacunales y todos ellos válidos para el control de la sintomatología, aunque quizás no todos válidos para conseguir una disminución de la excreción viral, la administración debería revisarlos y establecer una lista de aquellos que pueden ser aplicados en el plan de control de la enfermedad. La lucha contra la enfermedad de Aujeszky depende de la actuación de todos: sector, técnicos y administración, y sólo con una conciencia colectiva y profesionalidad será posible alcanzar el éxito. |
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