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Programa de Vigilancia y Control de la EEB y el Scrapie |
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Eva Monleón Moscardó, Marta Monzón, Juan Badiola. La detección de los primeros casos de la EEB en el Reino Unido (Wells et al., 1987) y posteriormente en el resto de la UE, así como la asociación de esta enfermedad con la vECJ (Bruce et al., 1997; Hill et al., 1997) ha dado lugar a que, durante los últimos años, se hayan adoptado numerosas medidas legislativas dirigidas a erradicar la EEB y evitar su transmisión a otras especies animales y al hombre. Estas medidas se han basado en diversos estudios, principalmente epidemiológicos y sobre la patogenia de la enfermedad, y se han ido modificando en función de los nuevos conocimientos científicos y de la experiencia adquirida.
Medidas Destinadas a Proteger la Salud Pública y la Sanidad Animal Como se ha citado anteriormente, los estudios epidemiológicos realizados al principio de la epidemia de la EEB identificaron las HCH contaminadas con el agente causal de esta enfermedad como el principal vehículo de transmisión de la enfermedad a la cabaña bovina (Wilesmith et al., 1988). A su vez, el reciclaje del agente causal en la alimentación mediante la inclusión de proteínas derivadas de tejidos bovinos contaminados produjo un incremento continuo de la incidencia de la enfermedad en Reino Unido (Wilesmith et al., 1991). Esto llevó a la prohibición, inicialmente en Reino Unido y posteriormente en el resto de la UE, del uso de las HCH procedente de rumiantes en la alimentación de los rumiantes (Decisión CE Nº 381/1994), constituyendo la principal medida para evitar la diseminación del agente en el ganado (Dormont, 2002 a; Heim y Kihm, 2003). Sin embargo, la detección de nuevos casos de EEB nacidos tras la prohibición (Hoinville et al., 1995) indicaba que esta medida no era completamente eficaz debido en parte a la contaminación cruzada de los alimentos para rumiantes con los alimentos producidos para el ganado porcino y las aves, para los que no se habían prohibido la utilización de HCH (Heim y Kihm, 1999; Wilesmith, 2002). Dada la dificultad de establecer una sistemática de control sobre todos los procesos que garantizase evitar esta contaminación, la prohibición del uso de HCH se extendió a la alimentación de todos los animales de producción ganadera en el año 2001 (Decisión CE Nº 766/2000). Estudios sobre la patogenia de la enfermedad indican que la infectividad se localiza principalmente en el SNC; en el caso del scrapie la infectividad también se distribuye en el SLR, mientras que en la EEB la implicación de este sistema es mucho más restringida. Los tejidos que presentan una mayor infectividad se definieron como materiales específicos de riesgo (MER) y su exclusión de la cadena alimentaria humana (Decisión CE Nº 418/2000 y modificaciones) constituye la medida más importante para la protección de los consumidores (Dormont, 2002 a; Bradley, 2002; Heim y Kihm, 2003). Esta medida se introdujo en el Reino Unido en 1989 para evitar la posible transmisión de la enfermedad a los humanos a través del consumo de tejidos infectados (Bradley, 2002). En España los MER en bovinos, ovinos y caprinos incluyen el cráneo, con el encéfalo y los ojos, y la médula espinal de los animales mayores de 12 meses. En el caso del bovino incluyen también la columna vertebral con los ganglios de las raíces dorsales de los animales mayores de 12 meses y el intestino, el mesenterio y las tonsilas de animales de todas las edades y en el ovino y caprino, el bazo y el íleon de animales de todas las edades. También se consideran MER los cadáveres de bovinos, ovinos y caprinos de cualquier edad (Reales Decretos 1911/2000, 3454/2000 y modificaciones). No hay evidencias de que el scrapie suponga un riesgo para la salud humana (Detwiler y Baylis, 2003), pero la transmisión experimental por vía oral del agente de la EEB al ovino y caprino (Foster et al., 1993) planteó la posibilidad de que la transmisión se pueda producir también de forma natural. La distribución en el SNC y el SLR del agente de la EEB en la oveja (Foster et al., 1996 a), junto con la imposibilidad de distinguir clínica o anatomopatológicamente entre el scrapie y la EEB en la oveja (scientific steering comite, SSC, 2000), constituye un riesgo adicional de la introducción del agente causal de la EEB en la cadena alimentaria. Por ello, las principales medidas adoptadas para la vigilancia y control de la EEB han sido aplicadas también en el caso del scrapie. Otras medidas que se han aplicado en el control de las EET en rumiantes, recogidas principalmente en el Reglamento CE Nº 999/2001 y sus modificaciones, son:
Los Estados miembros de la UE se han clasificado en función de los estudios realizados sobre el análisis de riesgo y de la prevalencia de la EEB en cada uno, teniendo en cuenta el grado de cumplimento de algunas de las medidas expuestas como la prohibición del consumo de HCH, la retirada de los MER o el programa de vigilancia. En este sentido se han establecido 5 categorías de riesgo, que incluyen tanto los países libres de EEB (categoría 1) como los que presentan una elevada incidencia de la enfermedad (categoría 5), encontrándose España en la categoría 4. Según establece la legislación, las medidas descritas se aplican en cada Estado miembro con una mayor o menor flexibilidad en función de su categoría de riesgo (Reglamento CE Nº 999/2001). Finalmente destacar que, dado que los tejidos que presentan una mayor infectividad se han clasificado como MER y que el nivel de infectividad de estos tejidos es mayor en las últimas fases del periodo de incubación y en la fase clínica de la enfermedad, la exclusión de los MER de la cadena alimentaria junto con la detección y eliminación mediante el programa de vigilancia y control de los animales que presentan un mayor riesgo para la salud, se consideran medidas suficientes para prevenir la transmisión del agente causal de la EEB a la especie humana (Dormont, 2002 a). Programa de Vigilancia El programa de vigilancia tiene como principal objetivo detectar los animales infectados y eliminarlos de la cadena alimentaria como medida fundamental para proteger la salud pública. Al mismo tiempo permite conocer la prevalencia de la enfermedad y evaluar la eficacia de las medidas tomadas para su control (Bradley, 2002; Comisión Europea, 2003 a; Heim y Kihm, 2003). Hasta el año 2000 en el caso de la EEB y el 2001 en el scrapie, el programa de vigilancia de estas enfermedades en la UE se basó en la detección de los animales afectados por la enfermedad mediante la declaración obligatoria de los casos clínicamente sospechosos y su confirmación tras un examen laboratorial con las técnicas reconocidas por la Organización Internacional de Epizootias (OIE; programa de vigilancia pasiva). A partir de los años mencionados se instauró adicionalmente un programa de vigilancia activa, incorporando los tests rápidos en el diagnóstico de la enfermedad, en el que se analizaban los animales adultos destinados al consumo y unas subpoblaciones definidas como de riesgo. Programa de Vigilancia Pasiva La base del programa de vigilancia pasiva es la declaración de los casos clínicamente sospechosos de padecer una EET. La declaración de casos sospechosos y, en consecuencia, la eficacia del programa depende de varios factores, entre los que se encuentran (Heim y Wilesmith, 2000; Doherr et al., 2001; Cuenot et al., 2003; Heim y Kihm, 2003):
Se ha observado una gran variación en la tasa de declaración de casos sospechosos de EEB entre las diferentes regiones y países de la UE. En el año 2001, mientras en Austria e Italia fueron 2 y 3 casos por millón de bovinos adultos respectivamente, en Portugal se declararon 408 casos sospechosos y en Reino Unido 228 (Comisión Europea, 2002 a). Un indicador utilizado para determinar la eficacia del programa de vigilancia pasiva es el índice de vigilancia, que se define como la proporción de casos declarados por sospecha clínica y negativos a la EEB respecto a la población de bovinos adultos en una región (Cuenot et al., 2003). El índice de vigilancia es mayor en animales de producción lechera que cárnica, probablemente debido al sistema intensivo de explotación en el que los animales están sometidos a un mayor control (Cuenot et al., 2003; Ducrot et al., 2003). Además, dicho índice se incrementa tras la declaración de los primeros casos en una región o país y tras la implantación de un programa de vigilancia activa, siendo mayor en las regiones con una mayor incidencia de la enfermedad (Heim y Kihm, 1999; Doherr et al., 2001; Cuenot et al., 2003). Los datos obtenidos tras la introducción del programa de vigilancia activa en el año 2001 pusieron de manifiesto que una vigilancia pasiva no es suficiente por sí sola para conocer la situación de la EEB y del scrapie en un país o región, debido en gran medida a que depende de factores subjetivos (Heim y Wilesmith, 2000; Doherr et al., 2001; Cuenot et al., 2003; Heim y Kihm, 2003). Así, en el año 2001 en la UE el 51% de los casos positivos de EEB se detectaron mediante la vigilancia pasiva (Comisión Europea, 2002 a) y en el 2002 sólo el 32% (Comisión Europea, 2003 a). Por otro lado, diversas encuestas realizadas en el Reino Unido muestran que sólo un pequeño porcentaje de los ganaderos que sospechan tener casos de scrapie los declaran (Hoinville et al., 2000; Sivam et al., 2003). Programa de Vigilancia Activa La introducción del programa de vigilancia activa en el año 2001 supuso la instauración de medidas adicionales que permitían conocer la situación de la enfermedad con mayor precisión y detectar los animales infectados que no presentan sintomatología clínica (en las últimas fases del periodo de incubación), así como otros casos no detectados por el sistema de vigilancia pasiva, intentando restaurar así la confianza de los consumidores. A finales de los años 90 se desarrollaron los denominados tests rápidos de diagnóstico de la EEB que permitían analizar un gran número de muestras obteniendo resultados rápidamente, los cuales fueron validados de forma oficial por la Comisión Europea (Moynagh y Schimmel, 1999). La disponibilidad de los denominados tests rápidos permitió realizar en Suiza un estudio dirigido a analizar unas subpoblaciones de bovino adulto que consideraban de riesgo con el objetivo de incrementar la detección de casos de EEB (Doherr et al., 1999; 2001; Heim y Wilesmith, 2000). Se analizaron todos los animales muertos o sacrificados en las explotaciones, los sacrificados de urgencia y adicionalmente, un porcentaje de animales sacrificados en matadero para consumo. La subpoblaciones en las que se detectaron un mayor número de casos de EEB fueron los animales muertos o sacrificados en las explotaciones, que incluían entre otros a los que no se recuperaban tras un tratamiento y los caquécticos. También se detectaron casos positivos, aunque en menor medida, en los animales sacrificados de urgencia, que incluían animales enfermos o lesionados como consecuencia de haber sufrido un accidente. Los animales sacrificados en matadero para consumo fue la subpoblación en la que menor número de casos se detectó. Resultados similares se obtuvieron en un estudio realizado en Francia en el año 2000 (Morignat et al., 2002), confirmando como subpoblaciones de riesgo los animales muertos o sacrificados en la explotación y los sacrificados de urgencia. Análisis retrospectivos en ambos estudios demostraron que parte de los animales positivos detectados en las subpoblaciones de riesgo habían mostrado algunos signos clínicos no específicos como pérdidas de producción y, en ocasiones, signos neurológicos compatibles con una EEB. Por otro lado, la mayoría de los casos positivos detectados en animales sacrificados en matadero para consumo se consideran animales en fases preclínicas o al inicio de la fase clínica de la enfermedad, siempre que la inspección ante mortem realizada en matadero sea adecuada (Doherr et al., 2001). Tras la detección de los primeros casos nativos de EEB en numerosos países de la UE en los años 2000 y 2001, se modificó el programa de vigilancia y control de la EEB y del scrapie en la UE (Reglamento CE Nº 999/2001 y modificaciones) tomando como modelo el realizado en Suiza. El programa estaba dirigido a reforzar la vigilancia de estas enfermedades, determinar su prevalencia en cada país y restaurar de esta forma la confianza de los consumidores. Desde el año 2001 se realiza un análisis sistemático de la EEB a animales mayores de 24 ó 30 meses (según el Estado miembro y la subpoblación) utilizando los tests rápidos validados. Se consideró esta edad ya que el 99.97% de los casos de EEB detectados hasta la fecha tenían más de 30 meses y que los tests de diagnóstico sólo identifican a los animales infectados en las últimas fases de la EEB, cuando la PrPsc se deposita en el SNC (Schiermeier, 2001; Bird, 2003). Aunque la comparación entre los años 2001 y 2002 se debe realizar con precaución ya que hay algunas diferencias en la aplicación del programa, los datos indican que las medidas tomadas en el pasado para controlar la enfermedad han sido efectivas. La prevalencia de la EEB disminuyó un 20% en el año 2002 respecto al 2001 (siendo el número de análisis realizados en el 2002 mayor) y la edad de los casos positivos aumentó en el 2002 (Comisión Europea, 2003 a). Asimismo, en la comparación de los casos detectados en cada subpoblación hay que tener en cuenta que algunos son dependientes entre sí: por ejemplo, un programa de vigilancia pasiva efectivo incrementa el ratio de casos positivos sospechosos y puede disminuir el de las subpoblaciones de riesgo. Vigilancia y Control de la EEB Con carácter general, el control de la presencia de la EEB se realiza mediante la aplicación de los tests rápidos de diagnóstico (vigilancia activa) y de las técnicas reconocidas por la OIE (vigilancia pasiva y confirmación de los casos positivos o dudosos procedentes de la vigilancia activa), en los siguientes grupos de bovinos adultos (Reglamento CE Nº 999/2001 y modificaciones; Real Decreto 3454/2000 y modificaciones):
· Todos los animales sanos mayores de 24 meses de edad sacrificados para consumo. · Todos los animales mayores de 24 meses de edad pertenecientes a subpoblaciones de riesgo: muertos o sacrificados en la explotación no destinados al consumo que no han sido sacrificados en el contexto de una campaña de erradicación de una enfermedad, sacrificados de urgencia y animales que se han encontrado enfermos en la inspección ante mortem. Como ejemplo, en la UE durante el año 2002 se analizaron 10.423.582 bovinos y se identificaron 2.128 casos de EEB. Los análisis realizados y los casos detectados en cada subpoblación en la UE y en España se resumen en la tabla 1 (Comisión Europea, 2003 a). El 68% de los casos de EEB en la UE en el año 2002 se detectaron mediante el programa de vigilancia activa, y la mayoría pertenecían a las subpoblaciones de riesgo. La distribución de los casos positivos detectados mediante los programas de vigilancia activa y pasiva es bastante diferente entre los países; Dinamarca (3 casos), Italia (36) y Luxemburgo (1), detectaron todos los casos positivos mediante el programa de vigilancia activa, mientras que Reino Unido (650) e Irlanda (225) detectaron el 42.2% y el 32.6% de los casos respectivamente mediante el programa de vigilancia pasiva. Vigilancia y Control del Scrapie El mismo modelo definido para la EEB se aplica a los ovinos y caprinos, pero limitado a un muestreo de animales mayores de 18 meses en el caso del programa de vigilancia activa. Los países con un elevado censo de pequeños rumiantes, entre los que se encuentra España, deben analizar de forma aleatoria una muestra anual mínima de 10.000 animales sacrificados para consumo, y 10.000 ovinos y 5.000 caprinos muertos o sacrificados no destinados al consumo. Además, se debe realizar un seguimiento de los rebaños infectados, analizando una muestra aleatoria de los animales mayores de 12 meses. Por otro lado, y para obtener la información necesaria que permita determinar la susceptibilidad a la enfermedad de los diferentes genotipos e identificar los resistentes, se debe genotipar una muestra representativa de 600 animales junto con todos los casos positivos. Se deberá caracterizar la cepa del agente causal en los casos positivos con genotipos resisitentes (Reglamento CE Nº 2245/03). Referido de nuevo al año 2002, se analizaron en la UE mediante el programa de vigilancia del scrapie ovino 353.330 animales y se identificaron 1.576 casos. Los análisis realizados y los casos detectados en cada subpoblación en la UE y en España se resumen en la tabla 2 (Comisión Europea, 2003 a). En el caso del scrapie caprino, también en el año 2002 se analizaron 54.444 animales y se identificaron 41 casos. Los análisis realizados y los casos detectados en cada subpoblación en la UE y en España se resumen en la tabla 3 (Comisión Europea, 2003 a). El 41.8% de los casos de scrapie ovino en la UE en el año 2002 se identificaron mediante el programa de vigilancia pasiva, mientras que en el caprino sólo fue del 9.7%. Al igual que en el caso de la EEB, se pueden observar diferencias entre los países en la distribución de la detección de los casos positivos en los programas de vigilancia pasiva y activa: Holanda (40 casos) detectó todos los casos positivos mediante el programa de vigilancia activa, mientras que Reino Unido (461) diagnosticó el 91% de los casos mediante el programa de vigilancia pasiva. Todos los casos de scrapie en cabras en la UE se identificaron mediante el programa de vigilancia activa, excepto en el caso de Grecia que detectó el 44% de sus casos positivos mediante la vigilancia pasiva.
Tabla 1 Análisis realizados y los casos detectados de EEB en cada subpoblación en la UE y en España.
Tabla 2 Análisis realizados y los casos detectados de scrapie ovino en cada subpoblación en la UE y en España.
Tabla 3 Análisis realizados y los casos detectados de scrapie caprino en cada subpoblación en la UE y en España.
Abreviaturas
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