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Factores que influyen en la importancia y el control de la neumonía enzoótica porcina. |
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Elisabet Rodríguez González Doctora en Veterinaria Brand Manager porcino LABORATORIOS HIPRA, S.A. Publicado en Mundo ganadero, Febrero 2004 La neumonía enzoótica, causada por Mycoplasma hyopneumoniae, está considerada como una de las enfermedades de mayor prevalencia que actualmente afectan al ganado porcino a nivel mundial. En el presente artículo revisaremos la importancia de esta enfermedad y su implicación económica en las granjas, así como diferentes procedimientos de actuación para su control o erradicación.
Importancia de Mycoplasma hyopneumoniae Efectos perjudiciales sobre el sistema respiratorio Mycoplasma hyopneumoniae es el microorganismo considerado como el patógeno respiratorio de naturaleza no vírica con mayor importancia económica en porcino. La presencia de Mycoplasma hyopneumoniae se restringe al tracto respiratorio. Principalmente, se centra en los pulmones y raramente se aísla de la cavidad nasal. Debido a este neumotropismo, las condiciones que afectan directamente al sistema respiratorio, favorecen en gran medida el desarrollo de la enfermedad. Tras la exposición, se produce la colonización en el tracto respiratorio (tráquea, bronquios y bronquíolos), provocando varios efectos: - Alteraciones en la superficie de las células epiteliales - Interferencia con los mecanismos que secretan células bactericidas - Modificaciones del movimiento de los cilios responsables del aclaramiento mucociliar El poder patogéno de Mycoplasma hyopneumoniae se basa en su unión a los cilios del tracto respiratorio y su posterior destrucción. Este mecanismo priva al huésped de un importante sistema defensivo del tracto respiratorio, ya que la pérdida de cilios resulta en una disminución de la eliminación de partículas inhaladas, patógenos y fluidos pulmonares. Del mismo modo, se compromete la barrera mecánica contra los patógenos invasores y permite que patógenos secundarios como Pasteurella multocida, Actinobacillus pleuropneumoniae, Streptococcus suis, Haemophilus parasuis, y Salmonella cholerasuis infecten los pulmones. Aunque sea de menor importancia, Mycoplasma hyopneumoniae también actúa como supresor de la respuesta inmune. Los cerdos infectados con dicho microorganismo tienen alterada la función de los macrófagos y se ven predispuestos para infecciones por otros microorganismos.
Problemática real a nivel de campo La prevalencia de la neumonía enzoótica es muy elevada en toda la geografía mundial. Así, hallamos explotaciones con una incidencia muy alta en casi todos los países que poseen una cabaña porcina importante. Inspecciones llevadas a cabo en varios países muestran que las lesiones típicas de neumonía enzoótica puede observarse en el 30-95% de los cerdos sacrificados, mientras que el 60-99% de las granjas puede ser positiva a Mycoplasma hyopneumoniae. En España, actualmente hallamos muy pocas explotaciones porcinas libres de neumonía enzoótica. Diversos estudios realizados para evaluar lesiones pulmonares en mataderos españoles, han confirmado que incluso un 70% de los cerdos presentan lesiones pulmonares más o menos graves debidas a Mycoplasma hyopneumoniae en muchas granjas. La neumonía enzoótica es una enfermedad crónica con una alta tasa de morbilidad y una baja tasa mortalidad. No obstante, tiene un grave impacto sobre los parámetros productivos en los cerdos de engorde. Así, el principal problema de Mycoplasma hyopneumoniae es la merma en el rendimiento productivo de la granja. Principalmente, se observa una reducción del crecimiento de los animales, una menor uniformidad en el desarrollo de las camadas, un aumento en la tasa de conversión de pienso y una disminución de la ingesta de alimento. Por otro lado, el daño epitelial causado por el microorganismo predispone a infecciones secundarias que complican el cuadro clínico y el control de procesos respiratorios más graves. En ausencia de otros patógenos, Mycoplasma hyopneumoniae puede no causar signos clínicos. El cuadro se complica cuando el micoplasma se asocia a otro patógenos respiratorios formando el denominado Complejo Respiratorio Porcino. Este complejo, en el que intervienen tanto virus (virus enfermedad de Aujeszky, virus del síndrome respiratorio y reproductivo porcino (PRRSV), virus de la influenza porcina, circovirus porcino tipo 2) como bacterias (Haemophilus parasuis, Actinobacillus pleuropneumoniae, Pasteurella multocida, Streptococcus suis, etc), ha emergido en la mayoría de países a pesar de las estrategias adoptadas en granjas de elevado estado sanitario y a pesar de la disponibilidad de vacunas para la mayoría de estas enfermedades. Los problemas asociados a la neumonía enzoótica que observamos con mayor frecuencia y que afectan en mayor o menor medida a la economía de la granja son los siguientes:
Como podemos ver, el problema de la neumonía enzoótica no es que cause mortalidad en los animales, sino que debido a las lesiones pulmonares que provoca en los animales infectados, los índices productivos en los cerdos de engorde se ven alterados.
Control Y ERRADICACIÓN de la NEUMONÍA ENZOÓTICA Cuando evidenciamos en una granja la problemática asociada a la presencia de Mycoplasma hyopneumoniae, podemos tomar dos decisiones: actuar de modo pasivo, sin emprender acciones que solucionen el problema, o bien actuar de modo activo, procurando adoptar medidas correctivas que nos ayuden a solventar los problemas que se suceden. La gravedad de la enfermedad viene determinada por diversos factores, como los sistemas de manejo, las condiciones ambientales, el estado inmunológico de los animales y una compleja interacción con otros patógenos. En la mayoría de las explotaciones porcinas convencionales no se intenta erradicar, sino evitar que se desarrollen lesiones pulmonares graves que afecten al rendimiento de los animales. a) Control El control de la neumonía enzoótica tiene básicamente dos objetivos:
Hoy en día, es posible conseguir el control total de la neumonía enzoótica con unas prácticas adecuadas que incluyen la combinación de tres medidas clave: manejo, medicación y vacunación. Cada granja presenta patrones de infección y seroconversión distintos. Este punto sugiere que cada granja es un caso particular necesario de estudio a la hora de determinar un programa de medicación/vacunación/cambio de manejo. Al tratarse de una enfermedad dinámica, las estrategias que se implementen deben controlarse y modificarse en función de su evolución. A continuación, se citan unas cuantas medidas de control de la neumonía enzoótica y los resultados obtenidos al implantar dichas acciones.
a.1. Manejo Existen muchos factores de riesgo que tienen un impacto importante sobre las enfermedades respiratorias. De hecho, las buenas prácticas de manejo y las instalaciones en que se hallan los animales son vitales para una correcta prevención de la enfermedad. También están involucrados en el riesgo de adquirir enfermedades respiratorias la distancia a granjas posiblemente infectadas, el tamaño de las granjas vecinas y la densidad porcina en la región en la que se localiza la explotación. Podemos lograr resultados satisfactorios, es decir, una reducción en el riesgo de enfermedades, una mejora en el rendimiento productivo y una disminución de los gastos de medicaciones y mano de obra si actuamos en la mejora de los siguientes factores:
Veamos a continuación, con más detalle, algunos factores que influyen en la presencia o no de la neumonía enzoótica. Sistemas de producción Incluso en sistemas de producción que usan estrategias para mejorar el estado sanitario de los cerdos, los problemas debidos a la neumonía enzoótica pueden ser graves. Esto podría explicarse parcialmente por la baja tasa de contacto de los cerdos jóvenes con Mycoplasma hyopneumoniae antes de ser llevados a las unidades de finalización. El uso de prácticas "todo dentro-todo fuera" permite una rigurosa limpieza y desinfección de las instalaciones y limita la difusión de microorganismos vía aerógena. La introducción de estrategias de producción a tres bandas, también llamada producción multifase, presenta varias ventajas sobre los métodos tradicionales: eliminación de agentes infecciosos sin la necesidad de una despoblación total; productividad incrementada desde el destete hasta el engorde; estadísticas reproductivas mejoradas cuando se mezclan lechones de diferentes orígenes, con una mejora consecuente en la producción, costes veterinarios reducidos y, en general, una mayor eficiencia. Es posible producir cerdos negativos a Mycoplasma hyopneumoniae a partir de granjas positivas, particularmente cuando los lechones pueden destetarse pronto y fuera de las instalaciones. La erradicación ha sido descrita en varios países, incluyendo Suiza, Suecia y Finlandia. Métodos distintos como la cesárea y cría fuera de las instalaciones, segregación temprana, y destete y despoblación de animales más jóvenes han resultado en la completa eliminación de Mycoplasma hyopneumoniae y la mejora de los parámetros productivos. Control de la temperatura Deberían evitarse cambios bruscos de temperatura, y deberían reducirse al mínimo las diferencias térmicas en los cerdos de crecimiento y finalizadores. Ventilación y control del polvo Una de las bases de un buen ambiente es proporcionar un aire de calidad y una ventilación correcta de las naves. Los gases dañinos (NH3, SH2, CO2), presentes donde los animales están confinados, actúan como irritantes y causan estrés. La calidad del aire debería controlarse en cuanto a circulación y volumen por tamaño de la población. Para reducir el polvo, se recomienda añadir a la dieta un 2-4% de grasa.
Densidad y tamaño de la explotación La densidad de población es uno de los factores claves para la diseminación de Mycoplasma hyopneumoniae entre animales. Un estudio realizado entre mayo de 1996 y mayo de 2001 por el Comité Danés de Producción Porcina (931 explotaciones libres de Mycoplasma hyopneumoniae) comprobó que varios factores contribuían a aumentar el riesgo de infección. Cuando se doblaba la densidad de cerdos, considerando como tal el número de cerdos en relación con la distancia a explotaciones vecinas, el riesgo de infección se incrementaba en un 50%. El tamaño de la explotación también influía, puesto que cuando se doblaba el número de cerdos en la explotación, el riesgo de infección se incrementaba en un 12-13%. Concretamente, se comprobó que en explotaciones que engordaban más de 800 cerdos al año, el riesgo era 2,5 veces superior que para las explotaciones por debajo de este tamaño.
Transporte de los cerdos a las unidades de finalización Debería realizarse bajo las mejores condiciones, siguiendo recomendaciones locales o internacionales y normativas. Limitación de la mezcla de animales de diferentes orígenes Control de infestación de parásitos
a.2. Medicación El tratamiento antibiótico frente a Mycoplasma hyopneumoniae ha sido ampliamente utilizado durante años. A pesar de que no elimina el agente infeccioso ni impide el desarrollo de lesiones pulmonares típicas, es capaz de reducir los síntomas clínicos asociados al micoplasma y la mortalidad que se produce en caso de infecciones múltiples. Es importante realizar un buen diagnóstico en estos casos, ya que pueden participar diferentes patógenos respiratorios. Mycoplasma hyopneumoniae es sensible a diversos antimicrobianos in vitro. Los antibióticos mayormente utilizados y con mayor eficacia son la doxiciclina, tetraciclina, tiamulina, tilosina, espiramicina, valnemulina y lincomicina, entre otros. Las fluoroquinolonas también son eficaces, pero su uso en cerdos debería limitarse debido a la actual preocupación relacionada con la resistencia antimicrobiana. Se ha demostrado la eficacia de la doxiciclina en el tratamiento de la neumonía enzoótica. Los cerdos afectados, tratados con doxiciclina vía oral, han mostrado mayor ganancia de peso, menos lesiones pulmonares, menor temperatura rectal, reducción de morbilidad y mortalidad y un porcentaje más elevado de recuperación de los animales, comparado con los animales no tratados. Antibióticos como amoxicilina, ampicilina, penicilina, cefalosporina, polimixina, estreptomicina, eritromicina, trimetroprim y sulfamidas no son útiles. La resistencia de los micoplasmas a los antibióticos b lactámicos (que interfieren con la formación de la pared de la célula bacteriana) se explica por la ausencia de pared celular. También se aplican medidas profilácticas para evitar el inicio de la enfermedad. Así, diversos autores han reportado la eficacia de programas de dosificación pulsátil para prevenir las pérdidas asociadas a infecciones por Mycoplasma hyopneumoniae en unidades de crecimiento-finalización. El uso de quinolonas, tiamulina, lincomicina, josamicina, tetraciclinas y combinaciones de ellas han mostrado resultados positivos. Estos antibióticos deberían ser usados durante periodos de máximo estrés (destete, transferencia a instalaciones de finalización, transporte, movimientos, vacunación, etc.). No obstante, cabe recordar que la profilaxis con antibióticos no es un sustituto de la buena higiene y el buen manejo. Estas prácticas deberían realizarse conjuntamente.
a.3. Vacunación La vacunación sobre todo reduce o incluso evita, en algunos casos, las lesiones pulmonares causadas por Mycoplasma hyopneumoniae. Como consecuencia, disminuye el índice de conversión en los animales vacunados en comparación con animales no vacunados, aportando, la mayoría de las veces, un beneficio económico. El criterio a seguir para recomendar la vacunación en una granja depende de varios factores: el momento de la infección, la presión de dicha infección, el tipo de granja, etc. La mejor manera de evaluar si la vacunación es rentable es comparar en el matadero el porcentaje de lesiones en los pulmones obtenidos de los cerdos de cebo antes del establecimiento del plan vacunal, con los pulmones obtenidos de los animales vacunados, tomando evidentemente un número de muestras significativo. Más práctico y sencillo, pero algo menos fiable, es la comparación a nivel clínico de los problemas respiratorios que se producen en los cerdos en fase de cebo, en un mismo periodo de tiempo, en animales vacunados y no vacunados de la misma granja. La vacunación puede reducir la neumonía y las pérdidas asociadas a Mycoplasma hyopneumoniae. En granjas afectadas gravemente, se ha logrado un ratio beneficio:coste de hasta 5:1. El momento en que los cerdos se infectan puede determinarse mediante serología y PCR, buscando seroconversión activa y presencia del patógeno en cuestión, en el tracto respiratorio superior. La vacunación debe planificarse atendiendo a estos puntos. Las vacunas inactivadas frente a Mycoplasma hyopneumonaie) han demostrado ser eficaces en el control de neumonía enzoótica y la reducción de las lesiones pulmonares causadas por dicha infección. No obstante, se ha demostrado que la eficacia de algunas vacunas frente a Mycoplasma hyopneumoniae varía enormemente, dependiendo principalmente del adyuvante empleado. Por otro lado, se ha observado que vacunas oleosas, que contienen aceite como adyuvante en mayor o menor porcentaje, han causado reacciones en el punto de inoculación. El desarrollo de vacunas formuladas con nuevos adyuvantes ha permitido superar estos problemas, asegurándose la inocuidad en los animales y la protección a nivel de campo. A pesar de que existen diferencias en la capacidad inmunógena de las distintas cepas de Mycoplasma hyopneumoniae, las cepas de utilizadas para desarrollar vacunas inactivadas frente a este microorganismo son, en general, poco inmunogénicas. Esto significa que es necesario formular las vacunas con adyuvantes potentes que proporcionen a la vacuna la capacidad de estimular una elevada respuesta humoral y celular.
La formulación de una vacuna frente a Mycoplasma hyopneumoniae que contenga la combinación de levamisol y carbómero como adyuvantes proporciona un efecto doble, ya que ofrece una inmunidad más alta y duradera debido a la sinergia de las propiedades de ambos componentes: por un lado, el levamisol es un fuerte potenciador de la inmunidad que estimula la inmunidad humoral y celular, mientras que, por otro lado, el carbómero permite la liberación lenta del antígeno vacunal tras la inoculación. En este tipo de vacuna, la combinación antígeno-adyuvante estimula la producción de anticuerpos contra la infección producida por Mycoplasma hyopneumoniae y la respuesta mediada por células está muy incrementada debido principalmente a las propiedades de este particular adyuvante. Este tipo de vacuna aumenta la respuesta inmune celular, como resultado de la interacción entre el antígeno vacunal y el adyuvante. Este estímulo implica la activación de los macrófagos y los linfocitos B. Los macrófagos alveolares son importantes en la defensa contra la neumonía enzoótica, ya que digieren y presentan los antígenos de Mycoplasma hyopneumoniae (estructuras proteicas de la superficie celular) a los linfocitos T, que se convierten en células T cooperadoras activadas y liberan citoquinas para aumentar la capacidad de las células B para producir más anticuerpos. Asimismo, la vacunación estimula la producción de interferón-g . A modo de resumen, las ventajas que proporciona el uso de vacunas como métodos control son las siguientes:
b) Erradicación La implicación de Mycoplasma hyopneumoniae en el Complejo respiratorio Porcino lleva a un mayor esfuerzo en la eliminación de la infección de las instalaciones porcinas. Existen distintos procedimientos que se han llevado a cabo para conseguir eliminar el micoplasma de las explotaciones: 1) Obtención de lechones por histerectomía y aislamiento de los mismos. 2) Destete precoz medicado, en el que las cerdas se trasladan antes de parir y se someten a un tratamiento antibiótico, al igual que a sus propios lechones. 3) Despoblación total de las unidades, con una posterior repoblación con animales procedentes de explotaciones negativas, libres de Mycoplasma hyopneumoniae (normalmente, núcleos genéticos o multiplicadoras). Este último sistema es muy caro, por lo que existen nuevas estrategias de erradicación, como la despoblación de los animales más jóvenes. Este programa de erradicación, conocido también como método suizo, utiliza despoblación parcial y consiste en el vaciado de la granja de animales menores de 10 meses de edad durante dos semanas. Durante este periodo, los animales son medicados y los lechones nacidos después de este periodo no serán infectados, porque no quedan animales portadores de la enfermedad en la granja. Este método se ha empleado en Europa durante los últimos años, con resultados satisfactorios en Suiza, Finlandia, Noruega y Dinamarca, especialmente en explotaciones pequeñas. El intervalo de tasa de éxito es del 80% al 100%. Se desconoce si estos sistemas de erradicación son adecuados para eliminar Mycoplasma hyopneumoniae de granjas grandes o de granjas localizadas en áreas muy pobladas. De hecho, no hay casos publicados de la aplicación de dichos protocolos en granjas de mayor tamaño, donde se sospecha de la existencia de subpoblaciones de madres positivas y negativas al microorganismo, independientemente de la edad. Todavía no existen programas nacionales de erradicación de Mycoplasma hyopneumoniae en Europa. No obstante, algunos datos obtenidos en algunos países como un programa regional de erradicación aplicado con éxito en Finlandia y un estudio preliminar realizado en Dinamarca, muestran que un programa nacional de erradicación para Mycoplasma hyopneumoniae sería beneficioso.
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