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La toma de muestras para el análisis toxicológico en el animal vivo. |
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Precauciones y normas adecuadas en la toma de muestras del animal vivo para su envío al laboratorio de Toxicología
Soler Rodríguez F, Pérez López M, Oropesa Jiménez AL, García Cambero JP. Área de Toxicología. Facultad de Veterinaria de Cáceres (UEX). Avda. de la Universidad s/n (campus universitario). 10071-Cáceres. Tlfno: 927-257156 Fax: 927-257110 E-mail: solertox@unex.es Publicado en Argos, Marzo 2004 INTRODUCCIÓN Entre las urgencias veterinarias, las intoxicaciones ocupan un lugar muy destacado, ya se asocien a causas accidentales o a actuaciones criminales. Si a este hecho añadimos las simples sospechas que se le pueden plantear al profesional veterinario, en las que no es posible llegar a un diagnóstico toxicológico preciso, el porcentaje de casos clínicos en que los agentes químicos están implicados se eleva considerablemente. Para un diagnóstico toxicológico seguro, la confirmación laboratorial de cualquier sospecha es una herramienta indispensable que además permitirá una adecuada terapéutica que consiga la correcta recuperación del animal afectado. Además, no debemos olvidar que esta analítica detallada será una herramienta inestimable en todo procedimiento legal que se pueda generar posteriormente. Es por tanto imprescindible el precisar una serie de características esenciales a cumplir para asegurar una adecuada conclusión de todas las actuaciones analíticas en el campo de la Toxicología, y que presentamos detalladamente en el presente trabajo. QUÉ SOLICITAR AL LABORATORIO No solicitar nunca del laboratorio que realice un análisis general para tóxicos. En condiciones habituales, el laboratorio de análisis toxicológico se limitará a intentar identificar los tóxicos que se le soliciten. Esto es debido a varios factores como son la multitud de posibles xenobióticos existentes y la dificultad técnica y económica de analizarlos en su totalidad. En caso de no ser posible una analítica específica, y de acuerdo a la sintomatología observada, la búsqueda suele centrarse cuando menos en ciertas grandes familias de xenobióticos. Suele ser habitual el que se sospeche un cuadro toxicológico, pero se desconozca la naturaleza del tóxico implicado. En estos casos inciertos, y con la finalidad de que el toxicólogo pueda orientar el análisis, es absolutamente necesario remitir junto con la muestra una ficha completa con toda la información del caso. Se trata de una información obligatoria y fundamental, pero que por desgracia se olvida demasiadas veces. Debe ser lo más completa posible, y al menos deberá ajustarse al modelo que se acompaña en la tabla 1. Si bien está claro que no toda esta información puede ser siempre completada, el éxito final de la labor analítica recae en gran medida en este apartado. LA TOMA DE MUESTRAS En general, al estar delante de un animal vivo, y que además tiene comprometida en mayor o menor medida su vida, son bastantes las limitaciones para el veterinario a la hora de la toma de muestras. Es importante preocuparse de aspectos tales como el tipo de muestra a remitir, la cantidad y las condiciones de envío al laboratorio. También conviene no apurarse demasiado en este envío, pues en ocasiones alguna muestra adicional puede ser de gran utilidad a la hora de interpretar los resultados obtenidos. El éxito de la investigación toxicológica se encuentra estrechamente ligado a la calidad, cantidad y grado de conservación de las muestras que se remitan. En los casos que no se sospeche de un tóxico concreto se debe remitir la mayor cantidad posible de muestra. En este sentido en la tabla 2 se recogen las muestras más interesantes así como sus ventajas e inconvenientes. En concreto, sabemos que: - El contenido gástrico (vómito) es interesante en las intoxicaciones por vía oral, agudas o subagudas, y que evolucionan rápido (menos de 3-4 horas), siendo mucho menos representativo para tóxicos con efecto crónico o retardado. - La orina es útil cuando los tóxicos se eliminan inalterados en gran medida, como es el caso de la estricnina, crimidina y cloralosa. - La sangre o suero sirve para búsquedas indirectas (por ejemplo la variación del tiempo de coagulación en intoxicaciones por raticidas anticoagulantes), o directas del propio tóxico circulante. El suero o plasma debe ser separado del coágulo o elementos formes puesto que la hemólisis puede afectar el análisis. - Conviene no olvidar en ningún momento la enorme importancia que poseen otras muestras complementarias, como es el caso de los alimentos y el agua de bebida administrados que sirven para identificar las fuentes potenciales de la intoxicación. También merece especial atención la remisión de plantas de la zona, pues contrariamente a lo que podría parecer, los carnívoros domésticos son bastante susceptibles a sufrir intoxicaciones por plantas, en muchos casos plantas ornamentales presentes en las viviendas. - Un apartado independiente queremos reservarlo para los posibles cebos sospechosos que sean localizados en las inmediaciones. El veterinario deberá cerciorarse de su presencia o ausencia, preguntar al propietario (o a la persona que haya acudido a consulta) sobre la intención o no de interponer una denuncia, pues en caso afirmativo dicha muestra deberá ser tratada adecuadamente para no romper en ningún momento la cadena de custodia. A partir de la tabla 3 es posible obtener información detallada sobre las principales muestras a remitir en ciertos casos específicos de intoxicación en animales de compañía. En estos supuestos, la muestra se selecciona principalmente de acuerdo a la cinética del tóxico sospechado. MANIPULACIÓN Y CONSERVACIÓN DE LAS MUESTRAS Salvo raras excepciones y a menos que el laboratorio así lo especifique no se debe añadir nunca ningún tipo de conservante o antiséptico a la muestra, pues pueden dañar a las moléculas químicas a analizar o interferir en el análisis. En todo momento de la manipulación las muestras se deben mantener limpias y libre de contaminación de suciedad, polvo, pelos y otras posibles influencias ambientales. Cada muestra debe ser colocada por separado en un recipiente limpio, individual y hermético para evitar salidas o pérdidas de sangre o fluidos tisulares durante el almacenamiento o transporte (Fotografía 1). La zona de apertura o boca de botes y botellas debe tener la suficiente anchura para permitir la introducción y extracción de la muestra sin problemas. Las bolsas de polietileno como las mostradas en la Fotografía 2 son las más adecuados para muestras sólidas. Se debe hacer un doble embalaje, por lo que antes de introducirlas en ellas, la muestra debe ser envuelta en otra bolsa (particularmente cuando hay sospechas de tóxicos minerales) o en papel de aluminio (cuando se sospecha de otro tipo de tóxicos, en particular los orgánicos). Además, cada bolsa o recipiente debe ir correctamente identificada con una etiqueta adhesiva que no se desprenda fácilmente y en la que se detalle al menos el nombre del propietario o veterinario, fecha, especie animal y tipo de muestra que incluye. En la Fotografía 3 aparecen distintos tipos de envases rígidos. Evitar el empleo de material metálico (por ejemplo en los tapones) o de vidrio en el caso de una sospecha de intoxicación por metales, pues se pueden generar contaminaciones inesperadas, o incluso pérdidas de elementos por quelación. Las muestras de sangre no coagulada se deben mantener frías pero no congeladas. La correcta conservación de las muestras es esencial para un adecuado análisis químico ya que los tóxicos pueden ser lábiles, y transformarse rápidamente en el propio animal en compuestos atóxicos o habituales en el medio. La mayoría de las muestras deben ser congeladas, a menos que el análisis específico requiera otro tratamiento. La congelación previene la pérdida de agentes volátiles (ej. cianuros) y generalmente previene la actividad enzimática o bacteriana que pudiera hacer desaparecer los tóxicos o sus efectos. El laboratorio debe ser consultado si existen dudas sobre el método de conservación recomendado. Si la analítica se va a realizar en las siguientes 24 horas, es suficiente una buena refrigeración a 4 ºC, pero en caso contrario, salvo alguna excepción, es mejor remitir la muestra congelada (temperaturas inferiores a -18 ºC). Una excepción interesante son las muestras de plantas sospechosas, pues temperaturas tan bajas pueden destruir la estructura celular y dificultar enormemente la identificación. Además las muestras de alimentos con una alta humedad (> 15%) deben ser desecadas o refrigeradas para retrasar el crecimiento fúngico. Si el envío no puede salir inmediatamente (ante un día festivo o un fin de semana, por ejemplo) es mejor conservarlo en un frigorífico ante la duda de que pueda quedar varios días a temperatura ambiente antes de poder ser entregado. Si la remisión se va a retrasar más de 24-48 horas, es aconsejable en este caso la conservación en congelación hasta que sea recogido por la empresa de transporte contratada. REMISIÓN DE LAS MUESTRAS Conviene recordar aquí que es aconsejable realizar todas y cada una de las actuaciones ya mencionadas bajo la premisa de una colaboración estrecha (por ejemplo, mediante una llamada telefónica) con el centro de análisis toxicológico al que se desee remitir la muestra. Este hecho evitará malas manipulaciones que pueden eliminar cualquier posibilidad de éxito analítico. Por lo que respecta a las muestras a remitir, una vez seleccionadas éstas, su envío debe realizarse en unas determinadas condiciones, para así conservar su valor informativo hasta el momento del análisis. A la hora de remitir la muestra, existen una serie de puntos a seguir para evitar problemas posteriores: - Como se indicó anteriormente es preciso identificar adecuadamente cada muestra remitida en su embalaje individual, con material que resista la posible humedad y no se borre fácilmente. - La temperatura de remisión es muy importante, debiéndose mantener durante toda la fase de transporte hasta el laboratorio las condiciones de conservación (refrigeración o congelación). - Enviar las muestras congeladas o refrigeradas en un contenedor aislado térmicamente y estanco a las goteras (impermeable). Debe tener las dimensiones adecuadas, para que dentro de el sea posible ajustar algún dispositivo de conservación de esa situación térmica. El embalaje final obviamente no debe ser de un material frágil o fácilmente deformable, pues estos envíos se ven sometidos demasiado frecuentemente a manipulaciones bruscas durante el transporte. Una solución acertada la constituyen las cajas de poliestireno en que se reciben los medicamentos o las vacunas habitualmente, rellenas con los contenedores de plástico habituales en todos los congeladores domésticos (Fotografía 4). Para mantener adecuadamente la temperatura es recomendable que el refrigerante esté en una proporción de 4:1 respecto a la muestra. Nunca se debe utilizar directamente hielo dentro del contenedor. - No enviar muestras en jeringas hipodérmicas. - En el exterior del paquete es aconsejable poner, en material indeleble, una completa identificación no sólo de la dirección de envío y del remitente, sino también de que se trata de una muestra de laboratorio congelada o refrigerada Una indicación adicional sobre la idoneidad de mantener a temperaturas bajas, permitirá en muchas ocasiones que las muestras residan demasiado tiempo a pleno sol. A la hora de realizar la remisión de las muestras, conviene saber que el Reglamento que regula la prestación de los servicios postales en España (RD 1829/1999), tan sólo permite la remisión de material biológico perecedero cuando sea "intercambiado entre laboratorios oficialmente reconocidos", por lo que el servicio de correos ordinario no debe ser usado, además de que no tenemos garantizado el plazo de entrega. En definitiva, y si no existe la posibilidad de llevarlas personalmente, la única opción posible para la remisión de muestras biológicas para su análisis toxicológico será recurrir a empresas privadas de mensajería urgente asegurándose de facilitar al mensajero la dirección correcta de entrega, es decir una dirección física, no un apartado de correos. CONCLUSIONES Entre las urgencias que recibe un veterinario en su quehacer diario, las intoxicaciones ocupan cada día una situación más reseñable. En este sentido, la elección de las muestras adecuadas, su manipulación y su remisión en unas óptimas condiciones son una garantía cierta para poder llegar a conclusiones acertadas por parte de los profesionales toxicólogos. La colaboración entre los veterinarios clínicos y los centros especializados es totalmente necesaria para unas conclusiones acertadas del análisis toxicológico.
BIBLIOGRAFÍA Bailey EM (1982). Procedimientos de emergencia en las intoxicaciones. En Oehme FW ed. "Toxicología Clínica en la Práctica de Pequeños Animales". Ed. Hemisferio Sur S.A., Buenos Aires. Bartik M, Piskac A (1981). Diagnosis of poisoning. En: "Veterinary Toxicology". Elsevier Publishing Eds, Ámsterdam. Berny P, Pouliquen H (1998). Comment confirmer le diagnostique: rôle du laboratoire de toxicologie. Le Point Vétérinaire 29, 1199-1203 Buck, WB, Osweiler GD, Van Gelder GA (1981). Toxicología veterinaria clínica y diagnóstica. Ed. Acribia, Zaragoza. Keck G (1997). Intoxications accidentelles et volontaires chez les animaux domestiques. LEurobiologiste XXXI (231), 353-359. Osweiler, GD (1996). Toxicology. The National Veterinary Medical Series. Ed. Lippincott Williams & Wilkins, Philadelphia. Pouliquen H (1999). Les prélèvements lors de suspicion dintoxication chez les carnivores domestiques et les NAC: aspects pratiques et juridiques. Le Point Vétérinaire 30(203), 623-631. Puyt JD, Matray O, Joseph-Enriquez B (1995). Les prélèvements dans les intoxications des animaux domestiques. Recueil de Médecine Vétérinaire 171(2/3), 101-108. Roder JD (2002). Manual de Toxicología veterinaria. Ed. Multimédica S.A., Barcelona. Stahr HM (1991). Analytical methods in Toxicology. Ed. John Wiley & Sons, New York.
Imagen nº 1.- Derrame interior y salida al exterior de sangre como consecuencia de un inadecuado aislamiento hermético de las muestras que contenía la caja.
Imagen nº 2.- Las bolsas de polietileno con cierre hermético son las más adecuadas para muestras sólidas. Izquierda: envasado en caso de sospecha de tóxicos orgánicos. Derecha: envasado en caso de sospecha de tóxicos metálicos.
Imagen nº 3.- Los envases rígidos (botellas) son los más adecuados para muestras líquidas. El frasco pequeño de la derecha se puede usar para muestras sólidas. Todos deben ir convenientemente etiquetados.
Imagen nº 4.- Las cajas de poliestireno junto con las placas refrigerantes habituales son el mejor envase para el mantenimiento de las condiciones de temperatura (refrigeración o congelación) durante el transporte hasta el laboratorio. |
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