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Toxoplasmosis gestacional y congénita en los animales de producción. Una mirada al diagnóstico.

Aleida Villa Espinosa; Elena Gracia Currás; Ana Fernández Ros; Rafael Baselga Domingo; Iñaki Albizu Morsetti; Bernardino Moreno.

EXOPOL. Autovacunas y Diagnóstico. Pol. Rio Gállego, 50840 San Mateo de Gállego Zaragoza, España. Tel 976 69 45 25, exopol@exopol.com

Resumen

         La Toxoplasmosis congénita se transmite por vía transplacentaria cuando la madre sufre durante la gestación una diseminación hematógena del parásito.

         Fueron objetivos del presente trabajo estudiar la participación de Toxoplasma gondii en los casos de abortos y muerte perinatal de diferentes especies productivas, a través de un análisis retrospectivo de las muestras llegadas a nuestro laboratorio durante el período 2000 – 2005 y hacer una llamada de atención de la problemática y la necesidad del diagnóstico y la prevención de la Toxoplasmosis congénita en el sector veterinario.

         Después de la notificación del aborto, 653 sueros de las madres y 46 fluidos fetales fueron examinados para la detección simultánea de anticuerpos específicos IgM y la titulación de IgG mediante aglutinación directa. El 25% de las muestras se hizo solamente por ELISA.

         Los fetos y mortinatos n=2466, así como 138 úteros de conejas con abortos recientes se investigaron para la detección del antígeno P30 de T. gondii con anticuerpos monoclonales y biotina streptavidina.

         Dentro de los baremos serológicos de infestación activa, las especies ovina y caprina fueron las más comprometidas con el 30,8% y 28,46% de reactores positivos respectivamente. Las reacciones positivas a IgM y en ELISA E/P ≥ 200%, sólo fueron encontradas en estas especies. En la especie bovina, el 3,75% de los animales tenían títulos muy altos de IgG, pero no encontramos infestación activa con el ELISA, ni reactores positivos a la IgM. La infestación gestacional por T. gondii no fue encontrada en el porcino.

         Nuestro resultados revelan que, entre las hembras de ovino, caprino y bovino investigadas, el 23,1% se primo-infestaron con T. gondii en el curso de la gestación lo que tiene valor predictivo de Toxoplasmosis congénita. Hemos encontrado el antígeno P30 en el 4,90% de los fetos y mortinatos investigados (ovinos 5%; cabras 5,2%, porcinos 2,4%), así como en el 2% de las conejas, lo cual es diagnóstico definitivo de la Toxoplasmosis congénita.

Palabras claves: Toxoplasmosis congénita, antí-P30 anticuerpo monoclonal

Introducción

         Toxoplasma gondii es el agente etiológico de la Toxoplasmosis, una zoonosis parasitaria mundialmente extendida que afecta al hombre y a más de 80 especies animales domésticos y silvestres, incluidas las aves1, 11, 16. Esta enfermedad tiene gran importancia en la medicina humana y veterinaria, por los daños que ocasiona a la salud y a la economía.


           

Formas clínicas de Toxoplasmosis12

- Toxoplasmosis aguda-adquirida en animales inmunocompetentes.

- Toxoplasmosis aguda-adquirida-reactivada en los animales inmunocomprometidos.

- Toxoplasmosis congénita y ocular.

- Toxoplasmosis crónica latente.

En este trabajo hemos querido poner énfasis en el diagnóstico de la forma congénita porque representa una de las principales causas de aborto y mortalidad perinatal en ganadería.

         La Toxoplasmosis congénita se transmite por vía transplacentaria cuando la madre sufre durante la gestación una diseminación hematógena del parásito22, 35 por primo-infestación durante la misma y mucho más raramente, como consecuencia de la reactivación de una Toxoplasmosis latente3. Para la madre, la enfermedad suele ser leve y puede no ser evidente, sin embargo, la infestación del feto puede ocasionar problemas severos8, 11, 35.

         La primo-infestación ocurrida durante los primeros días de la gestación, cuando aún se está formando la placenta, origina la muerte rápida del embrión y la reabsorción embrionaria16, dando lugar a infertilidad de las hembras20. Si ocurre en el primer tercio de la gestación, se produce la muerte fetal, seguida de la retención y momificación o la expulsión.

         A partir del segundo tercio, la infestación generalizada provoca lesiones necrótico – inflamatorias de los cotiledones placentarios, que conlleva a la muerte fetal, la maceración o el aborto tardío. El feto también puede sobrevivir a la parasitemia29, ya que su sistema inmune es capaz de responder rudimentariamente. Entonces el parto puede ser prematuro, con nacimientos de animales débiles o desiguales, o bien uno muerto y otro vivo con poco peso que suelen morir a los pocos días con un cuadro séptico (hepatomegalía, miocarditis o neumonía intersticial sin compromiso neuronal).

            En el último tercio de gestación, la inmunocompetencia del feto es suficiente para combatir eficazmente al parásito29, entonces es posible el nacimiento de animales clínicamente sanos o con Toxoplasmosis benignas y peso normal, pero después de varias semanas se vuelven apáticos, muestran dificultad para comer y ocasionalmente desarrollan convulsiones.

            La interpretación diagnóstica de la Toxoplasmosis congénita se realiza en 4 etapas independientes sobre la base de la sintomatología, los datos serológicos y la detección del parásito o su ADN22, 23. Esto es de vital importancia para establecer a tiempo las medidas zoosanitarias y los tratamientos específicos. Ver Esquema 1


            La Toxoplasmosis congénita en la especie ovina sólo tiene lugar cuando la primo-infestación coincide con el período de gestación7, 31. En las cabras hay posibilidades de transmisión del parásito al feto en gestaciones repetidas y es más grave que en los ovinos10, 19. En ambas especies, los cotiledones de las placentas abortadas son oscuros, con focos blanquecinos y áreas de necrosis por coagulación mineralizadas que contienen las formas parasitarias11, 18.

         La primo-infestación en las vacas gestantes no conlleva el aborto ni la muerte perinatal6, 31. Los fetos siempre logran sobrevivir y tras la fase de parasitemia desarrollan una fuerte inmunidad específica, los T. gondii son eliminados de los tejidos o subsisten en muy bajas concentraciones. Los recién nacidos exhiben cuadros benignos caracterizados por: anorexia, rechinamiento dental, tos, inapetencia, respiración acelerada o disnea, decúbito permanente y diarreas en los primeros 10 días de vida. La primo-infestación en cerdas gestantes puede producir abortos11, 18, 31, partos prematuros y nacimientos de animales débiles. El riesgo de contagio a los fetos aumenta con la edad de la gestación, al aumentar la permeabilidad de la placenta.

         Las conejas pueden infestar a sus fetos a través de la placenta durante partos sucesivos30. El síntoma principal es el aborto a término. Si los gazapos nacen vivos son débiles y pueden mostrar hidrocefalia, paraplejía de extremidades posteriores, anorexia, caquexia y muerte en los primeros 3-4 días de vida. También pueden presentar signos nerviosos, temblores, sacan y meten la lengua constantemente, inclusive con el estómago lleno de leche y mueren a las 24 horas de la aparición de los síntomas.

Esquema 2

Ciclo Biológico

T. gondii se presenta en tres formas: ooquistes, trofozoítos o taquizoítos y quistes. Cualquiera de las tres puede iniciar la infestación en los gatos u otros vertebrados11.

 


Toxoplasma gondii, es un parásito intracelular que afecta preferentemente a los macrófagos; es capaz de invadir y multiplicarse en todas las células nucleadas de los mamíferos, los eritrocitos inmaduros, células de insectos y eritrocitos nucleados de aves y peces29. Se encuentra en situación extracelular en los exudados de las cavidades corporales, el líquido cerebro-espinal y a veces en la sangre12. En las fotos (inmunofluorescencia) y (campo claro, Giemsa) se observan la típica forma de banana de los parásitos fuera de las células, denominada trofozoíto (antes taquizoíto) 1000x. Foto EXOPOL.

Durante la fase de infestación aguda aparecen las formas proliferativas situadas directamente en el protoplasma de las células. La septicemia fetal se produce con difusión del parásito a los tejidos8, principalmente encéfalo, tejido muscular, corazón, hígado, bazo, pulmón, etc. En los animales vivos con clínica, la eliminación de los T. gondii se realiza a través de la orina, saliva, secreciones nasales, oculares, vaginales, leche, heces, semen1, 12, lo que facilita el diagnóstico directo. Las flechas indican la localización de las formas parasitarias en una infestación activa. Antígeno P30de T. gondii, detectado por inmunoperóxidasa con anticuerpo monoclonal. Campo claro 1000x B. y N.


            En España existen pocos datos sobre la incidencia de Toxoplasmosis gestacional y congénita, en los animales productivos, porque la mayoría de los estudios realizados han sido de prevalencia y el diagnóstico laboratorial se solicita cuando se ha producido el aborto.

Objetivos:

         -Evaluar la participación de Toxoplasma gondii en los casos de abortos y muerte perinatal de diferentes especies productivas, a través de un análisis retrospectivo de las muestras llegadas a nuestro laboratorio durante el período 2000 – 2005.

         - Hacer una llamada de atención de la problemática y la necesidad del diagnóstico y la prevención de la Toxoplasmosis congénita en el sector veterinario.

Material y Métodos

1.- Muestras.

         Durante el período 2000 - 2005, se recibieron en nuestro laboratorio muestras provenientes de diversas regiones de España para el diagnóstico de Toxoplasmosis. Los datos anamnésicos del 97,45% de ellas, estaban referidos a la clínica de abortos en diferentes especies. Estas muestras se agruparon en 4 categorías por especie.

Tabla 1

 

Especies estudiadas y Nº de muestras.

 

Tipo de muestra

Ovinos

Caprinos

Bovinos

Porcinos

Conejos

Totales

Suero de madres con abortos recientes

356

137

133

27

0

653

Fluido corporal o sangre de fetos o mortinatos inmunocompetentes

20

14

12

3

0

46

Fetos y mortinatos de todas las edades (encéfalo+corazón)

1926

441

58

41

0

2466

Úteros post-aborto

0

0

0

0

138

138

2.-Serología. Las investigaciones se realizaron a monosueros (1 muestra/animal).

a) Aglutinación directa (AD). La titulación de IgG en sueros tratados con 2 Mercapto-etanol (2ME) se realizó con 10 diluciones al doble en microplacas de fondo U, el antígeno Toxo AD (bioMérieux 75422) y el control positivo Toxotrol A (bioMérieux 75431). Los resultados se expresaron en UI/ml. Los sueros fueron considerados positivos a T. gondii si el título era ≥ 10 UI/ml de acuerdo al umbral de positivos, recomendado por la OMS para esta entidad.

         El título de cada suero en AD, fue definido como la mayor dilución donde se observó aglutinación completa. La distribución de los títulos de los sueros estudiados en cada especie se clasificaron como: negativos; bajos-medios o altos.

         La detección de IgM con esta técnica, se consideró positiva cuando la diferencia de los títulos entre los sueros tratados y no tratados con 2ME era al menos de 3 (log2). La sensibilidad y especificidad son del 82,9% y 90,2% respectivamente.

b) ELISA. Empleamos un kit monocúpula del Instituto Pourquier, recomendado para la interpretación cuantitativa de IgG anti T. gondii en sueros de rumiantes con especificidad de 99,8% y sensibilidad de 93,6%. El control positivo de esta prueba equivale al 50% del umbral de 50-60 unidades asignado por la AFSSA.

         Las muestras incluidas en el ELISA eran independientes a las analizadas por AD y todas correspondían al año 2005. La interpretación clínica de los resultados de la IgG en %E/P en esta prueba fue: negativos < 40; dudosos 40 < E/P > 50; positivos 50 ≤ E/P <200; enfermedad clínica E/P ≥ 200.

Tabla 2

Muestras estudiadas en serología

Especies

Sueros maternos

IgG + IgM

Fluidos fetales

IgG + IgM

Sueros maternos

ELISA

Ovinos

258

20

98

Caprinos

103

14

34

Bovinos

101

12

32

Porcinos

27

3

NR

NR: no realizado

3.-Detección de antígeno.

a) Inmunocitoquímica. Inmunoperóxidasa. Para la disgregación celular de los órganos seleccionados se utilizó el sistema Medimachin - Medicom de 50µm (Becton Dickinson). El reconocimiento específico del parásito se realizó con el anticuerpo monoclonal (mAb) anti T. gondii clone GII-9 (Bio Trend 9070-1104) purificado, que reconoce el antígeno inmunodominante 30 KD de la membrana de los taquizoítos. El revelado de la reacción antígeno anticuerpo se hizo con peroxidasa-streptavidina biotina (sistema ultra sensible multilink de BioGenex). Las muestras teñidas con hematoxilina de Mayer se estudiaron en microscopio de campo claro a 1000 aumentos.

         Los fetos y mortinatos se consideraron positivos cuando al menos en una de sus muestras (encéfalo y corazón) estaba presente el antígeno P30 de T. gondii. Para los úteros de las conejas se siguió el mismo criterio.

Resultados

            La distribución de frecuencia de los títulos de anticuerpos IgG de los sueros tratados con 2ME de las hembras con abortos recientes se realizó sobre la base de sus valores en UI/ml lo que permitió clasificarlos en las categorías de: negativos; títulos bajos-medios y títulos altos. Ver tabla 3. La frecuencia relativa de los títulos de anticuerpos IgG mostró 3 poblaciones bien diferenciadas. Los animales con infestación activa fueron seleccionados en el pico de la campana de Gauss de la 3ª población con títulos altos ≥ 1280 UI/ml. Fig.1.

         En la (Fig.2) se muestran los resultados de las IgM maternas. Los sueros no reactores en IgG, tampoco lo fueron a la IgM. Todos los sueros IgM positivos tenían títulos bajos o medios de IgG. Los animales con títulos de anticuerpos IgG bajos-medios se clasificaron como inmune cuando la IgM fue negativa. Las madres IgM positivas se consideraron primo-infestadas.

         Los resultados de la titulación de IgG en ELISA monocúpula, se presentan en la FIG. 3. Los resultados dudosos en el ELISA se desestimaron, los positivos de valores 50 ≤ E/P< 200% se consideraron inmunes.

         La infestación materna con T. gondii, fue confirmada en 154 animales mediante serología: 110 ovejas, 39 cabras, 5 vacas y 0 cerdas. En la Tabla 4 se muestran los resultados serológicos y los porcentajes de infestación activa por especie y tipo de prueba.

         Los resultados serológicos permitieron agrupar a los animales en 3 status inmunológicos. Los verdaderos negativos: reactores negativos a la IgM y negativos en IgG por ambas técnicas AD y ELISA. Con infestación activa: reactores positivos en IgM o reactores positivos a IgG con títulos ≥1280 UI/ml o valores E/P ≥ 200% en ELISA. Inmunes: todos los IgG positivos tanto en AD como en ELISA, sin infestación activa. En la tabla 5 se presentan los porcentajes de cada status por especie.

         Los fetos naturalmente abortados, los mortinatos reactores positivos a la IgM (Fig. 4), y aquellos con presencia del antígeno P30 (Fig. 5), obtuvieron diagnóstico confirmatorio de Toxoplasmosis congénita. Todos los fluidos fetales resultaron negativos a la IgG. El aborto por T. gondii también fue confirmado en los úteros de las conejas abortadas con positividad al antígeno P30 (Fig. 6). En la tabla 6, se muestran los porcentajes de positivos por especie y tipo de prueba.

Tabla 3

Aglutinación directa. Clasificación de los Títulos de anticuerpos IgG en sueros de madres con aborto natural.

Especies

Negativos

< 10 UI/ml

Bajos - Medios

≥ 10 ≤ 640 UI/ml

Altos

≥1280 UI/ml

Ovinos

23,25% (60/258)

45,34% (143/258)

21,3% (55/258)

Caprinos

45% (47/103)

31,06% (41/103)

14,5% (15/103)

Bovinos

38,6% (39/101)

49,5% (57/101)

4,95% (5/101)

Porcinos

88,9% (24/27)

11,1% (3/27)

0% (0/27)

Total

35% (170/489)

49.9% (244/489)

15,3%(75/489)

Tabla 4

Anticuerpos anti T. gondii en hembras con infección activa de y abortos recientes.

Especies

AD

IgG ≥ 1280 UI/ml UI/ml

AD

IgM Positiva

ELISA

E/P ≥200%

Total de madres primo-infestadas

Ovinos

21,3% (55/258)

19,76% (51/258)

4% (4/98)

30,8% (110/356)

Caprinos

14,5% (15/103)

17,4% (18/103)

17,6% (6/34)

28,46% (39/137)

Bovinos

4,95% (5/101)

0% (0/101)

0% (0/32)

3,75% (5/133)

Porcinos

0% (0/27)

NR

NR

0% (0/27)

Los resultados están referidos a muestreos sesgados. En ningún caso valoramos prevalencias. NR: no realizado

Tabla 5

T. gondii. Status inmunológico de las hembras abortadas.

Especies

Negativos

Inmunes

Infección activa

Ovinos

34,8% (124/356)

33,7% (120/356)

30,8% (110/356)

Caprinos

52,55% (72/137)

25,54% (35/137)

21,89% (30/137)

Bovinos

51,8% (69/133)

44,3% (59/133)

3,75% (5/133)

Porcinos

88,8% (24/27)

11,11% (3/27)

0% (0/27)

Total

44,87% (289/644)

32,29% (208/644)

22,20% (145/653)

Tabla 6

T. gondii. Infestación de fetos y mortinatos.

Especies

AD - IgM Positiva

Presencia del antígeno P30

Toxoplasmosis congénita. Total de Positivos

Ovinos

75% (15/20)

5% (98/1926)

5,8% (113/1946)

Caprinos

71,42% (10/14)

5,21% (23 /441)

7,25% (33/455)

Bovinos

0% (0/12)

0% (0/58)

0% (0/70)

Porcinos

NR

2.43% (1/41)

2,43% (1/41)

Conejos*

NR

2,17% (3/138)

2,17% (3/138)

* Sólo úteros de conejas recién abortadas. NR: no realizado

Los resultados están referidos a muestreos sesgados. En ningún caso valoramos prevalencias.

FIG 1. Aglutinación directa de sueros tratados con 2ME. Los porcentajes de positivos con infestación activa por valores de IgG≥ 1280 UI/ml fueron de 21,3% en ovinos, 14,5% en caprinos, 4,95% en bovinos y 0% en porcinos.

FIG 1. Histograma de la frecuencia relativa de los títulos de IgG. Se observan 3 poblaciones:

1ª Animales negativos < 10 UI/ml.

2ª Animales con títulos bajos – medios de la población ubicada entre ≥ 10 – ≤640 UI/mI.

 

FIG 2. Aglutinación directa. El mayor número de reactores positivos lo encontramos en los ovinos, seguido por los caprinos. No hubo reactores a la IgM en los sueros de los bovinos.

 FIG 3. ELISA monocúpula Inst. Pourquier. Los sueros con infestación activa fueron detectados en ovinos y caprinos. No encontramos bovinos con valores E/P ≥ 200%

 

 

 FIG 4. Aglutinación directa. La IgM fue detectada en más del 50% de los sueros fetales ovinos y caprinos investigados. Pero no fue encontrada en la especie bovina.

FIG 5. Evaluación con inmunoperóxidasa y mAb anti P 30 (SAG 1) T gondii clone GII-9. Porcentajes positivos: ovinos 5%; caprinos 5,2%; bovinos 0%; porcinos 2,4%; conejos 2,17%.

 

Discusión

         Los animales en granjas con problemas de abortos muestran altas seroprevalencias de Toxoplasmosis7, 32, lo que es indicativo de una alta exposición a los ooquistes del parásito, los datos de las prevalencias no discriminan si la infestación es aguda o crónica14. La primoinfección por T. gondii suele ser asintomática en la mayoría de los adultos, por lo que sólo el estudio de la dinámica de los anticuerpos específicos puede poner de manifiesto la infestación aguda de la madre y a partir de ella poder diagnosticar al feto31.

         La interpretación de los resultados serológicos de la infestación maternal en ausencia del screening prenatal es difícil12 porque la seropositividad no debe ser necesariamente interpretada como infección reciente, pues los títulos de IgG específica se mantienen durante varias parideras consecutivas.

         Cuando los animales viven permanentemente en áreas endémicas, generalmente la primera infestación suele ocurrir antes de la primera gestación y entonces están inmunes en el momento de la concepción, en estos casos los títulos de anticuerpos IgG no muestran diferencias significativas en la distribución32, lo que indica que el parásito no fue la causa del aborto. En nuestros resultados, las categorías de títulos de IgG representadas en las Tabla 3 y Fig. 1 nos demuestran que el nivel de infestación entre las madres que habían abortado, era muy heterogéneo: animales negativos, positivos y positivos de títulos elevados.

            Dentro de los baremos de infestación activa (Tabla 4), las especies ovina y caprina fueron las más comprometidas con el 30,8% y 21,89% de reactores positivos respectivamente. Las reacciones positivas a IgM y en ELISA E/P ≥ 200%, sólo fueron encontradas en estas especies (Fig. 2 y 3), lo que significa que son focos de alta incidencia de Toxoplasmosis en estas ganaderías. Rodríguez (1993) ha destacado que de 71 explotaciones de ganado caprino analizadas para Toxoplasmosis en las Palmas de Gran Canaria, en 29 de ellas se describieron procesos abortivos y mortalidad perinatal.

         En la especie bovina, el 4,95% de los animales tenían títulos muy altos de IgG, no encontramos infestación activa con el ELISA, ni reactores positivos a la IgM. En una encuesta epidemiológica realizada, con 158 sueros, Rodríguez (1993), encontró un 2,2 % de hembras bovinas con infestación activa de Toxoplasmosis.

         La muestra de sueros analizada en porcinos fue muy pequeña, no obstante, la infestación gestacional por T. gondii no fue encontrada, la IgG arrojó títulos de 40 UI/ml. La frecuencia de Toxoplasmosis en explotaciones porcinas es significativamente mayor entre las de régimen abierto o semiabierto que en las cerradas32.

         El principal valor de las IgM radica en que su ausencia prácticamente descarta la infestación reciente. En nuestros resultados, la presencia de IgM en los sueros estuvo infravalorada, porque la AD deja escapar animales positivos, con este test, si las IgG muestran títulos altos, las IgM no pueden ser consideradas aunque estén presentes. Sin embargo, la AD es altamente recomendable en el diagnóstico de la Toxoplasmosis congénita6, 33, aunque lo deseable es hacer determinaciones de IgA, IgM, IgG inclusive IgE en muestreos pareados con intervalos de 15 - 21 días12, 36. Otra alternativa son los test de avidez de IgG en ELISA, que permiten distinguir los anticuerpos de baja avidez producidos en los estadios temprano de la infección de aquellos de alta avidez que reflejan una inmunidad preexistente17, 32.

         Nuestros resultados revelan que entre las madres de las especies ovina, caprina y bovina investigadas por aborto, el 23,1% se primo-infestaron con T. gondii en el curso de la gestación lo que tiene valor predictivo de Infestación activa gestacional12 (Tabla 5).

            Las hembras negativas destinadas a la reproducción deben ser el centro de la vigilancia epidemiológica. La seronegatividad de las madres permite descartar definitivamente la Toxoplasmosis como causa del aborto4, 8, puesto que las respuestas humorales se manifiestan en la madre antes de producirse el mismo29. En nuestros resultados, más de la mitad de los hembras reproductoras investigadas resultaron negativas: 88,8% cerdas; 52,55% cabras; 51,8% vacas; con la excepción de las ovejas con el 34,8% (Tabla 6).

         En el caso de la Toxoplasmosis ovina, cuando la infestación se produce en un rebaño indemne9, hasta el 25 % de los animales gestantes de cualquier edad suelen abortar o parir mortinatos o animales débiles, lo cual puede ser un dato importante desde el punto de vista clínico. También está demostrado24 que se puede producir el aborto, incluso antes de que el parásito invada la placenta o al feto.

         Los datos encontrados en este estudio indican, que los animales “inmunes” en el grupo estudiado era inferior al 50%: vacas 44,3%; ovejas 33,7%; cabras 25,54%; cerdas 11,11%. Muchas infestaciones de T. gondii son crónicas o latentes, los individuos inmunocompetentes están protegidos por la inmunidad celular y humoral, que pueden protegerles de subsiguientes reinfecciones29. Pero son portadores de quistes en sus carnes y productos derivados por lo que constituyen fuentes de infección de la enfermedad para el hombre y los animales cuando consumen tales alimentos con baja cocción11. La seropositividad de los bovinos considerados latentes28 está entre el 50%-55% y en 63% en los caprinos. Las prevalencias encontradas en España para los bovinos van desde el 25% al 88,7%31, ubicándose los porcinos entre 41%-44%28.

         La presencia de anticuerpos de la clase IgA e IgM e IgE son los mejores indicadores de la Toxoplasmosis congénita en los fetos y mortinatos12, 36 las dos primeras aparecen en más del 95% y 50% de los casos respectivamente con una vida media de más de 6 meses. La duración de la positividad a la IgE es mas corta por lo que es de gran utilidad como complemento, para indicar la infestación reciente. Estos indicadores IgA, IgE, e IgM, juntos aumentan la sensibilidad del ensayo de T. gondii en los animales infestados.

         Empleando solamente el indicador IgM, los porcentajes de fetos y mortinatos reactores positivos en nuestra investigación fue de 75% y 71,4%, en las especies ovina y caprina respectivamente. No encontramos reactores positivos a IgM entre los fetos de la especie bovina (Fig. 4).

                     Los anticuerpos monoclonales anti p30 han sido utilizados en el diagnóstico de la Toxoplasmosis congénita en humanos2, 20, tales anticuerpos garantizan la especificidad de las pruebas inmunocitoquímicas5, 31. Nosotros hemos encontrado el antígeno p30 en el 4,90% de los fetos y mortinatos investigados (ovinos 5%; caprinos 5,2%, porcinos 2,4%), así como en el 2,17% de úteros de conejas abortadas (Fig: 5).

         Nuestros resultados son similares a los reportados en las bibliografías y nos indican que a pesar de los altos porcentajes de infestación activa gestacional, la probabilidad de encontrar el parásito en los fetos es mucho menor.

         Szeerdi y Bacsadi (2002), trabajando con biotina–streptavidina obtuvieron el 10,4% de positivos a partir de improntas de placentas de los fetos ovinos y caprinos abortados con sensibilidad de 100%.

         Otros investigadores, empleando técnicas de PCR han reportado 6,9% (n = 62) de abortos y muerte perinatal en ovinos de España26 y en Italia21, 11,1% (n= 2471 en ovinos) y 6,4% (n = 362 en caprinos).

            La Toxoplasmosis no produce abortos en los bovinos6, pero se ha demostrado la presencia de ADN de T. gondii en fetos bovinos abortados13, 25. Nosotros no encontramos fetos bovinos infestados, aunque sí como hemos señalado antes, vacas primo-infestadas.

         El hallazgo del antígeno p30 de T. gondii toxoplasmosis en fetos porcinos y en los úteros de conejas abortadas nos alertan de que estas especies también tienen importancia sanitaria en la cadena epidemiológica de la enfermedad y tienen que ser diagnosticadas.

         A veces es muy difícil demostrar la presencia del parásito, por eso y a pesar que, la calidad de los fluidos fetales que llegan al laboratorio, en ocasiones no es adecuada para la investigación serológica, debemos insistir con estas muestras porque nos ofrecen la mayor efectividad diagnóstica cuando existe una valoración presuntiva de Toxoplasmosis congénita en fetos inmunocompetentes, como lo demuestran los altos porcentajes de fetos reactores positivos encontrados en nuestra investigación, con relación a los detectados en el diagnóstico directo (Tabla 6).

         En la actualidad en el sector veterinario existe la necesidad de desarrollar medios de diagnóstico para implementar correctamente los protocolos de diagnóstico para esta entidad en todos los animales de producción. No existen sueros standard nacional o internacional para la validación de los kit y por ejemplo, reactivos para la deteminación de las clases de inmunoglobulinas, ELISA de IgM, IgA, IgE o de avidez, antígenos de membrana, reacciones de aglutinación sólo están disponibles en el mercado para la medicina humana.

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