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INMUNOMARCAJE |
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Fig nš 3 Virus BVD (Diarrea vírica bovina) detectado en citoplasma de linfocitos mediante imunoperoxidasa indirecta (coloración roja). Se realizó un cultivo de linfocitos a partir de sangre entera heparinizada, y se marcó con un anticuerpo monoclonal que reconoce el género Pestivirus p80 / p125 (NS23). Microcopía de campo claro 1000 x. Los linfocitos no infectados aparecen de color azul. |
A veces algunos antígenos son totalmente intracelulares (v.g. Toxoplasma o Neospora), en estos casos hemos de "permeabilizar" las células para conseguir que los anticuerpos y sustratos reconozcan a los antígenos.
También podemos utilizar portas con el antígeno fijado para buscar la presencia de anticuerpos, v.g. células infectadas con Coxiella burnetti o Lawsonia intracellularis. Sobre estos portas añadimos el suero problema de un animal sospechoso. En su caso, los anticuerpos frente a C. burnetti o L. intracellularis se unirán al antígeno del pocillo y para evidenciar está unión y tras lavar el primer suero, utilizamos un segundo anticuerpo que reconoce específicamente sólo a las IgG de ovino o de porcino y que estará marcado con peroxidasa o fluorescencia. El suero problema lo podemos titular utilizándolo a diferentes diluciones y se considera positivo cuando a una dilución definida se produce el Inmunomarcaje.
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Fig nš 4 Encephalitozoon cuniculi detectado en células renales de conejo mediante inmunoperoxidasa indirecta. Se empleó un anticuerpo policlonal en conejo. Microcopia de campo claro 1000 x. Animales de cebo con sintomatología nerviosa, parálisis de músculos mandibulares y barbilla mojada. Diagnóstico diferencial con Toxoplasma gondii, Listeria monocitógenes y Chlamydia psittaci. |
Para obtener un anticuerpo podemos inocular un animal con un antígeno, v.g. un ratón. El sistema inmune del ratón activará varias células plasmáticas diferentes frente a ese antígeno, y cada una de ellas producirá sólo un tipo anticuerpo que será diferente a los demás y que reconocerá a partes diferentes del antígeno. A estos anticuerpos los denominamos policlonales, porque en realidad son una mezcla de varios anticuerpos producidos por varias células plasmáticas.
Por su naturaleza los anticuerpos policlonales pueden reconocer a algunas partes del antígeno (epítopos) que reaccionan cruzadamente con otros patógenos. Por ejemplo, esto es lo que pasa en los falsos positivos producidos por Yersinia frente a Brucelosis. Por supuesto, estos sueros se pueden purificar mucho mediante absorciones que eliminen a aquellos anticuerpos que reconozcan a otros antígenos no deseados.
Para fabricar anticuerpos monoclonales seleccionamos a una sola célula plasmática y la hacemos inmortal "in vitro" fusionándola con una célula tumoral. De este modo producimos anticuerpos que sólo reconocen un epítopo de cada antígeno y que lógicamente son más específicos que los anticuerpos policlonales. También puede haber monoclonales que reconozcan a más de un patógeno porque están hechos frente a un epítopo que comparten más de un patógeno y de hecho a veces son útiles. Por ejemplo, podemos utilizar un monoclonal que reconozca a todos los Pestivirus (BVD, Border o PPC) o a todas las Clamidias (C. psitacci, trachomatis, pecorum, etc.).
En el diagnóstico por Inmunomarcaje, la mayor limitación es la escasez de anticuerpos totalmente específicos frente a cada uno de los patógenos de interés veterinario. Por ejemplo, no existen anticuerpos monoclonales específicos para muchas de las especies de Mycoplasmas implicadas en veterinaria, para Mycobacterium paratuberculosis o Erysipelothrix rhusiopathiae entre otros. En estos casos hay que trabajar con anticuerpos policlonales que, por la razón arriba apuntada, pueden dar lugar a falsos positivos.
Puedes ver unas fotos de algunos casos estudiados: Neospora, PRRS, Brachispiras spp, Cl. novyii.
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